Un año perdido PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 31 de Diciembre de 2010 16:33

El 2010 fue un año perdido en materia ambiental. Las decisiones políticas matan la ilusión y basta comprobarlo por los resultados. “Falta patriotismo” me dijo un subsecretario que además goza de entender lo que es el peronismo. Es evidente que no hay compromiso de ningún tipo en todo el enjambre burocrático nacional. Sombríos con cálculos miserables, algunos como Bibiloni con mucha tertulia en la escuela clásica y el carrusel de la misma gente en los últimos 20 años, que además son los responsables del fracaso social y del éxito económico propio. Y los arribados por condiciones que rondan lo absurdo en la elección de gobernadores y presidentes. Nada de lo que sucede podría pasar si cualquier fiscal decidiera actuar en cualquier asunto por oficio, ya que hasta en los discursos se ve el poco apego a la ley.

Pero además las cosas cambiarían al menos si algún organismo de control (que pagan sueldos enormes a amigos de los amigos), no estuvieran en un claro contubernio. Tampoco pasarían las imputaciones del Tribunal de Cuentas para el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible y mucho menos para Picolotti o para Homero Bibiloni ni para un futuro ex Molina a quienes invitamos a dejar en claro en que se gastó publicado y distribuido. Que decir del Banco Mundial o el Bid, que  en vez de comportarse como prestamistas de cabaret de ruta, fueran como corresponde organizaciones que además pensaran en la gobernanza y seriedad de la imputación de lo que prestan a países como el nuestro.

En el circo nacional se le suman muchas organizaciones de sellos directamente implicadas en la concepción global de ser parte del dominio de los recursos. Avina, Greenpeace, Fundación Vida Silvestre, Fundación Patagonia Natural, la GWP, los socios locales, son parte de alguna agenda que no contempla lo local y arman talleres para comunicadores en fin de justificar el peculio. Para esto además se suman los medios especializados y los otros, con la virtud de la norma Iso en la actividad minera olvidándose del dique de cola. O con notas de la Fundación de un millonario llamado Douglas que  experimenta en reintroducir especies, cuando no en la maravillosa copulación del bicho bolita. Se suman las empresas dedicadas a enviar cinco gacetillas iguales de responsabilidad social empresaria y que no responden por sus consultoras a dos simples preguntas. El listado va desde Temaiken, pasando por Coca Cola y continuando con AYSA, pero podría ser casi interminable. Y además publicitan en las publicaciones del bicho bolita, cuya penetración (la del mercado no la del bicho bolita) es casi nula.

Ni que hablar de la generación 3R en lugares donde sacar la basura mezclada y rápido sería lo ideal o la quimera de los ceros en el mismo tema, o la separación en origen, o todo lo que al final deje algún espacio y si es posible dinero. ¿Algún legislador pensó que separar en origen a orillas del Riachuelo es una idiotez? Todos miran el único lado que les conviene que es su propio ombligo. Pensar que todos pueden ser engañados con el teatro de títeres o la murga que organizan para limpiar el Riachuelo (Bibiloni y la Secretaría de Cultura de la Nación), que no dejes tu huella en la costa bonaerense que desaparece de a centímetros años tras año, es obsceno.  Ni hablar de la farsa del cambio climático con globales del royalty apañados por la pelotudez propia para negocio de un vivo del país más contaminador. Eso es todo lo que ocurre mientras que en lo local de a millones padecen lo cierto.

En todo esto hay algo que se oculta y esas son las personas que pelean por algo más justo y equitativo. Ninguno de estos burócratas van a vivir a metros de Curtarsa, o en la cuenca del Reconquista, o la del Riachuelo, en Andalgalá o en el parque Industrial de Pilar. A ellos le gusta Las Cañitas, Palermo, Pilar, Martínez y Chacarita. Pero la gente común no perdió el año y la balanza va inclinando poco a poco. Para finalizar queremos agradecer a las más de 100 mil personas que nos leyeron, que depositaron su confianza en nosotros que construimos esto con el simple apoyo de que no nos leen como lobystas que escriben y si como periodistas con errores y aciertos.  

 

      

Palabras clave:  picolotti - bibiloni - ambiente - greenepace - aysa - banco mundial
 

Notas Relacionadas