| Los residuos de plaguicidas son una bomba de tiempo para los países pobres |
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| Escrito por Redacción |
| Martes, 08 de Febrero de 2011 11:54 |
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Ya en el año 2004 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advertía que las grandes cantidades de residuos químicos tóxicos procedentes de plaguicidas no utilizados o caducados representaban una amenaza continua y cada vez más grave para las personas y el medio ambiente en Europa del Este, Asia, Oriente Medio y América Latina. Las cifras provienen de estimaciones pero se supone que hay millones de toneladas de sustancias químicas de residuos de plaguicidas abandonados. "Los países afectados piden cada vez con más frecuencia y mayor urgencia ayuda para eliminar sus existencias de plaguicidas caducados e impedir la acumulación ulterior de residuos químicos tóxicos", dijo Mark Davis, jefe del programa de la FAO sobre la Prevención y Eliminación de Plaguicidas Caducados. Pero la Fao carece de fondos adicionales por lo que su capacidad de actuación es limitada. Los plaguicidas caducados son los restos que han quedado de las campañas de control de plagas. Se han acumulado porque una serie de productos prohibidos por razones sanitarias o ambientales nunca fueron retirados o eliminados. Los plaguicidas permanecen así en el lugar donde están almacenados y a menudo se deterioran contaminando el ambiente y poniendo en peligro la salud de las personas. Frecuentemente las más afectadas son las comunidades rurales pobres que incluso pueden no darse cuenta de la naturaleza tóxica de las substancias químicas a las que diariamente están expuestas. Pero también son las oficinas de gobierno las que acumulan plaguicidas entre ellos Contaminantes Orgánicos Persistentes, aldrín, clordano, DDT, dieldrin, endrin, heptacloro y fosfatos orgánicos. La condición en la que se encuentran estos plaguicidas caducados va desde la de los productos bien conservados que todavía pueden utilizarse en el campo hasta la de los que se han derramado de los bidones metálicos corroídos y de otros tipos de recipientes, infiltrándose en el suelo. El envenenamiento de plaguicidas es muy común en proximidad de los sitios donde están almacenados sin control.Otro tema son los costos. La limpieza de una tonelada de residuos de plaguicida caducado cuesta alrededor de 3.500 dólares. La mayor parte de los países en desarrollo no cuenta con estructuras para la eliminación segura de los residuos peligrosos y no están dispuestas a enfrentar esos costos.
Para la Oficial de Protección Vegetal de la Oficina Regional de la FAO, Tania Santibáñez, especialista en plaguicidas obsoletos, “Los riesgos son mayores que cuando hablamos de plaguicidas vigentes. Porque por ejemplo, en el caso de los obsoletos, no se conoce bien el efecto que pueden tener en la salud y el medio ambiente. Obviamente los que están prohibidos no se deben usar, pero en el caso de uno que está caducado o con fecha de vencimiento expirado, ni las propias empresas tienen la certeza del efecto que tienen estas sustancias: no se sabe si se ha vuelto más tóxico o menos tóxico, por lo que debe ser tratado con el máximo cuidado ya que se trata de un peligro que no se puede medir, por lo que se debe asumir el peor de los escenarios”. En América Latina no existen inventarios exhaustivos sobre la cantidad de plaguicidas obsoletos involucrados. Entonces el primero paso es tener un inventario muy exhaustivo. El segundo paso es la eliminación de los stocks existentes, y el tercero es la adecuada prevención, para evitar las acumulaciones. Deshacerse de estos plaguicidas obsoletos es económicamente muy caro. Por eso es necesario contar con la cooperación internacional, y cada país debe prevenir las acumulaciones y gestionar sus plaguicidas, mediante inventarios y un gestión responsable de plaguicidas. Regularmente la eliminación lleva un largo camino. Para la especialista “La mejor solución para los países en desarrollo es exportar estas sustancias tóxicas hacia ciertos países que poseen infraestructura certificada de alto nivel para tratamiento de sustancias tóxicas junto con reglamentaciones estrictas para el control de emisiones. Este proceso sigue todas las normas internacionales de transporte, salud ocupacional y manejo de los plaguicidas y dando cumplimiento a los Convenios de Basilea, Estocolmo, OIT”
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