el fin de la ilusión de la abundancia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 14 de Febrero de 2011 10:22

 

La crisis alimentaria no es nueva y unos 1000 millones de personas la padecen. A su vez se predice un incremento en la demanda mundial de alimentos como consecuencia del aumento de la población en 2,5 mil millones de habitantes hasta alcanzar 9,2 mil millones de personas para 2050. Un factor agregado es el cambio climático que predice un aumento del número mundial de desnutridos entre 40 millones y 170 millones de personas. Pero no todo es igual. Para los consumidores de los países ricos se trata de un aumento en góndola de supermercado mientras que en los países pobres o con desigualdad es la muerte de miles de personas. La crisis es tan grave que en Perú el ejército hace pan para ser distribuido mientras que en Pakistán los soldados custodian cosechas y en Tailandia los campesinos custodian armados. El aumento de los precios está relacionado con la demanda. Así los productores manejan el mercado donde la exportación de los alimentos es la llave de los precios.

 

Otros factores son los altos precios del petróleo y el transporte, las plagas, la sequía, inundaciones, frío y biocombustibles.   A su vez hay mercados emergentes que suman millones de personas al consumo como China e India. Tal es el punto que los campesinos filipinos que acaparen arroz se arriesgan a una sentencia de cárcel perpetua por “sabotaje económico”. Por su parte dos entidades financieras están advirtiendo acerca del problema.  

 

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están advirtiendo a las regiones pobres que hasta ahora no fueron alcanzadas por la escalada de los precios de los alimentos, de que se preparen para enfrentarla. La volatilidad de los precios de los alimentos llegó para quedarse, alertó el Banco Mundial ante crecientes preocupaciones de que podría haber una nueva crisis alimentaria sólo tres años después de la última.

En algunas partes del mundo las perturbaciones del abasto vinculadas con el clima han elevado los precios, y existe la probabilidad de sustanciales incrementos de precios a largo plazo.
La posibilidad de una crisis alimentaria total es una preocupación, y los países deberían estar preparándose para ella, comentó Hugh Bredenkamp, subdirector del Departamento de Estrategia, Políticas y Revisión del FMI.
El consejo del FMI a los gobiernos que enfrentan crecientes precios de los alimentos es que se enfoquen en medidas de protección social para los más pobres, que se resistan a las prohibiciones y los impuestos a las exportaciones que afectan a los mercados alimentarios globales, y que aseguren que los precios alimentarios más altos no se expresen en un ajuste monetario.
El impacto directo de los precios de los alimentos sobre el IPC (índice de precios al consumidor) es una cosa extraordinaria, en sí mismo no es inflación, por lo que los países deberían acomodarse y fijar metas monetarias para acomodar el impacto directo de las alzas de precios, dijo Bredenkamp.

Pero los países deben ser cuidadosos para no permitir efectos secundarios, si los precios de los alimentos suben, que no se derramen en alzas de salarios o precios de otros productos, agregó.
Los precios globales de los alimentos están en niveles récord y el problema persistirá en los próximos meses, de acuerdo con la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU.
Lo que provoca esto son perturbaciones del suministro bastante localizadas, que se han derramado a los mercados globales de materias primas, pero que no necesariamente tienen consecuencias para la demanda agregada y la oferta en otras partes, explicó Bredenkamp.

 

 

 

Palabras clave:  crisis alimentaria - hambre - fmi - banco mundial
 

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