| OPDS también es responsable |
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| Escrito por Redacción |
| Jueves, 17 de Febrero de 2011 12:34 |
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Al gobernador de la provincia de Buenos Aires le gusta decir que cierra basurales. Sin embargo el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible no tiene prioridades con algunos emblemáticos. Entre ellos el predio de la firma Eternit SA representa un peligro que no fue considerado por el secretario José Molina ubicado más para la fanfarrea organizada que para las incumbencias de una política de estado seria. La denuncia que se presenta hoy afirma que hay residuos de asbesto esparcidos en un terreno sin ninguna medida de seguridad y control y a pocos metros de una zona urbana. Por medio de muestras del suelo, se pudo comprobar la “presencia de asbesto en los restos de fibrocemento que están esparcidos en la superficie y también bajo tierra, sin que hayan contemplado las medidas de seguridad necesarias”, precisa el informe “Residuos de Asbesto en la Cuenca Matanza-Riachuelo”, de Greenpeace. Por su parte el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizó los análisis cualitativos y sus resultados “arrojaron la presencia de amianto blanco, corroborado también por el laboratorio Omni Environmental Inc. de Texas, Estados Unidos. Si bien la denuncia apunta al Acumar debiéramos establecer el punto de la política que en torno al tema se siguió desde el organismo provincial. Nada de esto es parte de la actual agenda del cierre de basurales que el OPDS pregona junto a otros programas de distracción sin contenido incluyendo al laboratorio propio. El terreno está ubicado en Céspedes y Jorge de Kay, en González Catán, fue autorizado en 1998 por la Secretaría de Política Ambiental bonaerense (hoy OPDS) para la construcción de una Unidad de Disposición Final para los Residuos, que consiste en una “celda de seguridad” de hormigón. Sin embargo, por encima de esa celda siguieron enterrando escombros con residuos de asbesto y también por sobre el terreno a cielo abierto. Pero además desde el año 1998 hasta la fecha nadie del organismo impuso una revisión de la disposición ni se conoce el origen de la autorización de autoconstruir una celda en el predio y no tratarse en una planta especializada lo que ahorro importantes costos, y mucho menos el programa de vigilancia. A 500 metros del lugar se localizan viviendas en una de ellas el OPDS se debiera instalar el secretario José Molina. El asbesto, también llamado amianto, es un grupo de minerales metamórficos fibrosos. Se ha determinado por los organismos médicos internacionales que los productos relacionados con el asbesto/amianto provocan cáncer con una elevada mortalidad y por ello, desde hace décadas, se ha prohibido su uso en todos los países desarrollados. Los efectos del asbesto sobre la salud son conocidos desde hace mucho tiempo, pues ya en el siglo I, Plinio el Viejo, en Roma, describía la enfermedad de los pulmones de los esclavos que tejían ropa de asbesto. La extracción, producción, venta, uso e importación de amianto están prohibidas por la Unión Europea mediante una directiva del 1 de enero de 2005.
Fue el químico austriaco Ludwig Hatschek quien fundó la empresa hace más de cien años, cuando desarrolló una tecnología para reforzar el cemento con fibras de amianto. En 1903 nació la marca Eternit. En 1905, Alphonse Emsems adquirió la licencia para Bélgica, mientras que en 1906 el ingeniero Adolfo Mazza lo hizo para Italia. En pocos años, entre las dos guerras mundiales, Eternit se expandió y concedió licencias para que sus productos se utilizaran también en Francia (1922), Suiza (1923), Alemania, Holanda y Gran Bretaña. La difusión de sus productos aumentó espectacularmente tras la Segunda Guerra Mundial, gracias a la reconstrucción.
“La Matanza resulta ser un área de sacrificio ambiental donde todo puede pasar, es el distrito del descontrol. La desidia en la gestión ha permitido que estas industrias se manejen con total impunidad poniendo en riesgo a nuestra población”, afirmó por su parte el denunciante Lobos. |




