| El doble estándar de la Ciudad más verde |
|
|
|
| Escrito por Redacción |
| Martes, 01 de Marzo de 2011 12:30 |
La crisis en la gestión de los residuos lleva la discusión a los aspectos más relevantes de la “real politik” y al apoyo que han recibido las empresas por parte de las distintas gestiones. Durante muchas décadas, los gobiernos han sostenido un sistema que fue tornándose en la tolerancia que garantiza el orden en términos de garantista del sistema en sí y no de una ciudad más verde como pregona la publicidad. Además el descubrimiento de la pobreza por clientelista sobre los cartoneros avanzó con una pátina a la que muchos desconfían.El surgimiento del Ceamse terminó gestando una solución en su tiempo, funcionarios salidos de esa maquinaria, como la ex presidente de la Agencia ambiental de Macri Graciela Gerola y el secreto de una sociedad entre empresas que sumada a la política constituye la base de la crisis en términos sanitarios de lo poco organizado en torno a un negocio. Nadie parece que quiera revisar rápidamente sus relaciones y apoyos e, incluso, a expresar una política diferente.La Ciudad de Buenos Aires se presenta en el concierto como desvalida ante la falta de territorio para dar a sus residuos un tratamiento adecuado. Entonces desde la legislatura se pone en juego el horizonte de lo imposible que es la ley de basura cero en un sociedad donde la guía no ahogarse si llueve. Las recomendaciones de las dos consultoras que prestaron un servicio de medición repitieron lo mismo que hace más de 20 años: “Los porteños no quieren la basura en su puerta, las pilas son un problema, reciclarían con dudas y lo mejor es ver por televisión una campaña centrada en la educación y los contenidos”. Desde la usina propagandística del Pro el resultado es lo contrario y se vuelve a un jingle estéril en un clima de fiesta donde los niños son para variar los agentes de cambio. Esto además es la prueba del corrimiento de la responsabilidad eximiendo a los adultos responsables como autoridad de aplicación a que resuelvan los problemas. El vacío de la Ciudad de Buenos Aires vista tan elitistamente desde la óptica propia del gobierno no piensa en un plan b o c, o d, simplemente porque los residuos son para depositar extraterritorialmente. Pero ante una crisis menor de un paro, la ciudad entra al decir del propio ministro Santilli en riesgo sanitario para 14 millones de personas. El Ministro armó un cálculo de población que le alivianara su propio distrito. La jugada es no atender a los 3,5 millones de porteños enmascarándolos en 14 millones. Son las paradojas de querer ser el Al Gore local de Macri y pasar rápidamente a mostrar las cartas de la dependencia, falta de plan y abundancia de consultoras de copie y pegue y pague. En otro sentido pero con el mismo tenor el jefe de gobierno, Mauricio Macri, dijo "Somos convidados de piedra". Esta suerte de paso desnuda la debilidad de una ciudad ante un paro que deja la basura en la calle por un día ante la negativa de que los residuos no entren al relleno sanitario. Para la Ciudad que es más verde todo quedó en un lacónico cartelito "El Gobierno de la Ciudad pide que no saquen la basura" en una metrópolis donde juntarla sale la friolera de 1.100 millones de pesos. Un paro deja al descubierto lo que los medios masivos no ven y es la confirmación por un nuevo ejemplo del doble estándar oficial en materia de los derechos ciudadanos. |



