Greenshit go home PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 19 de Mayo de 2011 10:41

La tensión entre la sopa y la nada es una moneda corrienta para la organización multinacional Greenpeace. No solo es rechazada en la Argentina cuando se trata de generar energía con carbón. Lo mismo sucede en el Artico donde la población directamente abucheó redondeando con un “Greenshit go home”. El problema reside en los equilibrios, pero para los habitantes que sobreviven con una  subvención de 456 millones de euros que recibe anualmente del Estado danés, que representa el  41% del presupuesto autonómico, la solución es explotar los recursos. Además esos recursos son el petróleo y el gas que se encuentran en toda la isla y en el mar.

Debajo de ese paisaje hay recursos y el principal es el petróleo, motivo más que suficiente como para lanzarse a la explotación del Ártico. Esa es la conclusión basada en el derecho de los groenlandeses al bienestar y al desarrollo económico que debe  primar sobre la amenaza del deshielo y los osos polares. Ésa es la principal conclusión que se extrae del borrador del plan estratégico para el Ártico que Dinamarca, Groenlandia y las islas Feroe tienen previsto hacer público en junio de este año.

En el documento se  afirma que la preservación de la naturaleza y la lucha contra el calentamiento climático no deben frenar la búsqueda de petróleo, así como que deben ser los propios groenlandeses quienes establezcan las reglas pertinentes en esta área. El Gobierno groenlandés, con el socialista Kuupik Kleist al frente, ha sido el principal impulsor de la nueva estrategia, olvidando convenientemente su consigna de que el Ártico pertenece a la Humanidad, pero los autos también. Por eso tanto Dinamarca como Groenlandia reclamarán oficialmente ante la ONU los derechos territoriales sobre las aguas del Polo Norte, una iniciativa ya adoptada por Rusia y que también planea Canadá.

Eso explica la hostilidad que muchos groenlandeses sienten hacia Greenpeace. Mal vista ya desde que en los años 70 una deficiente campaña, según confesión propia, para la protección de las focas perjudicase gravemente a la caza sostenible que se practicaba en Groenlandia, la oposición de la organización ambiental a la exploración de yacimientos ha deteriorado aún más su imagen. El año pasado, sus representantes fueron recibidos en Nuuk, la capital, por los abucheos de una nutrida manifestación en la que destacaban pancartas con el lema Greenshit go home.

La compañía petrolera escocesa Cairn Energy, que ya halló huellas de petróleo en 2010, reanudará las prospecciones este verano tras haber sido autorizada a bajar hasta los 1.500 metros, la misma profundidad a la que trabajaba la plataforma de BP que hace 13 meses causó el vertido de crudo en el golfo de México. Curiosamente, el argumento empleado entonces por las autoridades groenlandesas para calmar las críticas a las prospecciones de Cairn fue que resultaban más seguras porque no descendían hasta el kilómetro y medio.

Palabras clave:  greenpeace - artico
 

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