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Escrito por Redacción
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Viernes, 20 de Mayo de 2011 12:03 |

Los superpoblados pasillos de la Secretaria de Ambiente de la Nación no hace otra cosa que presagiar que nada se hace. Nadie duda que Mussi "el hacedor", hasta el momento no ha logrado destrabar la herencia circense que le dejara Homero Bibiloni y mucho menos Romina Picolotti. La presencia de empleados es una sola voz, no hay utilidades en la cartera y lo único que se escucha es no avanza o sigue igual. El deseo de Mussi de convertir a la cartera en un Ministerio topa con distintos problemas. El primero es que la misma no entra en presupuesto del Ministerio de Economía, ya que ha subsistido durante años en base a endeudamientos de créditos del BID y del Banco Mundial escasamente aplicados. A su vez se suma que esas aplicaciones si llegan es tarde.
Para dar un ejemplo el Engirsu luego rebautizado es aplicado tarde según la directriz política de Romina Picolotti. A su vez la aplicación de los mismos es en muchos casos un dislate donde una planta es imposible de manejar en la escala de los sitios beneficiados. Por otra parte los que se aplican a la agenda internacional (cambio climático) es el resultado de jugar a la ruleta donde lo único importante son los viajes. Mucho menos pensar en una agenda nacional, casi diríamos peronista, donde lo local debiera ser lo importante. Se le suma la falta de personal que no detenga los pocos procesos en curso y en donde cada escritorio es más importante que la del secretario. A su vez el poder político en la transversalidad es similar a la de un borracho queriendo asaltar un banco. Parte de esto es además lo que puede observarse en las carteras provinciales que pierden lo fondos en el oscuro mundo de la reasignación presupuestaria de las Rentas que además dejan a los mandatarios de ambiente con programas discontinuados y con algo firmado. Nada de esto ocurre porque sí, ya que es un modo de abordaje del tema. Mussi está congelado y puede mostrar un taller con 15 militantes en Berazategui, o la caminata por la zona al estilo de su par provincial Molina, o del teatro de títeres o la firma de un convenio. Todo suma nada. Argentina está sin política ambiental y le queda a la sociedad presionar para que cambie. Un párrafo aparte muestra la justicia, que malinterpreta que no se trata (en el mejor de los casos) de anunciar y si de aplicar valor en las penas que no deben llegar. Por lo tanto este combo es sin lugar a dudas una forma de abordaje donde los poderes son uno solo y donde la ficción del teatro de máscaras es al momento lo único válido. |