| En ARGENTINA nuclear es NIET |
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| Escrito por Redacción |
| Lunes, 23 de Mayo de 2011 11:50 |
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Son pocos los países que como el nuestro guardan silencio. Pese a los reclamos las autoridades entienden que en boca cerrada no entran moscas. Como si se tratara de un sarcófago comunicacional lo que prima es el silencio. La contratara son las organizaciones tratando de poner algún acento por fuera del mismo. En este sentido un reciente estudio reveló que de la revista Nature y el Centro de Aplicaciones y Datos Sociológicos de la NASA, arrojó que alrededor de las 211 plantas nucleares a nivel mundial, más de 2/3 tienen más de 172.000 habitantes viviendo dentro de un radio de 30 km de la planta, pero además hay veintiún plantas tienen más de 1 millón de habitantes y 6 tienen más de 3 millones. Transferido significa que millones de personas corren riesgos directos e incluyen países que confirmaron un acuerdo de seguridad. Miembros de la ONG ambiental Conciencia Solidaria entregaron hace dos semanas un pedido de informes a la Comisión Nacional de Energía Atómica en torno del estado de seguridad de las centrales nucleares que funcionan en el país y de las medidas de evacuación previstas para las comunidades aledañas a estas plantas de energía ante un eventual accidente. Argentina cuenta con dos centrales nucleares en funcionamiento, Atucha I (Zárate-Buenos Aires) y Embalse (Río Tercero-Córdoba), que producen cerca del ocho por ciento de la energía del sistema nacional energético interconectado. A estas unidades se sumará próximamente Atucha II, también localizada en Zárate. El sábado una caravana de asambleístas y de militantes sociales convocados por la Unión de Asambleas Ciudadanas, se expresaron en la instalaciones de Atucha ubicada a 100 kilómetros de Capital Federal. La caravana que partió de Buenos Aires fue seguida de cerca por personal policial de la provincia de Buenos Aires para luego ser vigilados por Gendarmería Nacional. A 25 años de Chernobyl, la seguridad ante un accidente en una planta nuclear es casi nula. Mientras tanto la CNEA guarda silencio. |




