LA DÉCADA INFAME DE LA SOJA. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Dra Graciela Gomez   
Lunes, 04 de Julio de 2011 12:22

Para el Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, unos metros pueden ser la diferencia entre tomar un café, sentirse en un escenario a su medida y ser repudiado casi al mismo tiempo. Tamaña condición sucedió con el candidato Agustín Rossi en un bar,  luego en la bolsa de Comercio de Rosario, capital del agronegocios, donde el ministro dejaba un discurso olvidable mientras afuera un escrache de afectados por los agroquímicos, organizaciones y empleados del Conicet-CTA , lo declaraban “persona no grata”.

Rosario es desde hace tiempo la ciudad de la oligarquía sojera y la Bolsa de Comercio el templo del poroto. La peculiar visión del gobierno va de la crítica al amor sin escalas. De su discurso se desprende que a Barañao  le interesa mejorar los canales de comercialización de los desarrollos en biotecnología, ajustar la legislación, extender la frontera agropecuaria, seguir fumigando a la gente y esperar buenas rentas. El Bio Forun no es más que otro encuentro que recuerda al pacto Roca-Runciman, con la incorporación de la transformación de  apellidos en sociedades anónimas como Nidera, ASA, Basso, Carrillo y Trucco. Una mesa donde unos pocos deciden el futuro del país,  donde el asesinado en el senado se convierte en algo masivo. Para los medios presentes, la escena era única y estaba dentro del recinto que además controla la publicidad a la que hay que rendir cuentas.

Barañao no representa a lo mejor de la ciencia por las estupideces en las que suele caer al mejor estilo del “Hombre araña fumigado” de la Feria del Libro.

El diario La Capital de Rosario usó sus palabras “En biotecnología precisamos un Invap”, pero ningún medio publicó la muerte del niño de 8 años que padecía leucemia por causas ambientales, muy cerca de allí en la localidad de Villada.

El Ministro Barañao instó al sector privado a "exportar conocimientos y no sólo granos" y agregó que desde el Estado existen proyectos muy adelantados en materia de transgénicos: "Queremos instalar la idea de responsabilidad social del científico, para lo cuál nos preguntamos cuál debe ser el perfil del investigador", agregó.

Justamente sus antecedentes en la Conabia, reactualizando su cartera a consultora de las multinacionales, amerita la respuesta a su pregunta. La responsabilidad social del científico está al servicio del mercadeo. Prueba de ello es el asesoramiento de gente del Conicet Santa Fe a la Asociación de Cooperativas Agrarias en la instalación de la fábrica de glifosato.  

La  ética científica de los firmantes del informe sobre glifosato del Conicet y de la UNL, los científicos ex empleados de Basf que hoy integran sin ninguna vergüenza organizaciones de lucro productivo y seguridad alimentaria. Los científicos que saben las consecuencias de los agroquímicos pero publican en inglés para no dar a conocer sus informes, todo un grupo de pseudociencia  a los cuales lo único que les interesa es la beca del Conicet que pagamos todos para que investiguen cómo matarnos más rápido.

Se dio un minuto para recordar la Ley de Semillas, de la cuál no tiene la más pálida idea  y  considera  que "el debate es muy complicado". Será por eso que había dos estudios jurídicos al servicio del Forum asesorando sobre las debilidades de la ley patentes. Consultado por los desastres de los agrotóxicos, Barañao aseguró con total  cinismo que hay que  "abandonar los discursos apocalípticos" en un gobierno que representa precisamente la diáspora entre el bien y el mal. La provincia sojera además rindió homenaje a un científico local por idea del senador reutemannista Spinozzi, cuyo árbol genealógico no se publicó, porque era embarazoso el  parentesco  con un funesto intendente del FPCS de Teodolina que despidió a 40 trabajadores de barrido y limpieza denunciado por ATE-CTA Rosario, y que además  es  dueño de una cerealera de la zona.

Al igual que el Pentágono que reconoce las muertes del Plan Colombia, el Ministro Barañao  dijo que desde el gobierno "son conscientes de los efectos colaterales". Por lo tanto pueden morir miles de niños con malformaciones, cáncer o leucemia a causa de ser fumigados, pero para el Estado y el Ministro “ son riesgos que hay que  asumir”.

Su deseo de un Invap tecnológico seguramente es  para  liofilizar los granos de soja para mantener el volumen y la forma original, glifosato incluído,  hasta que suban los comodities como una  “llave en mano”  imitando al  Invap.

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Al igual que Barañao los apocalípticos son ambos, haciendo creer al lector y al productor  distraído que sin glifosato el país no tiene futuro. Grave error que el gobierno va a pagar con creses, suicidándose con un modelo tóxico de muerte , apostando al yuyo pero no a los alimentos, beneficiando a terratenientes y a estos personajes que con su doble juego solo  fomentan  la corrupción y los negociados, grandes protagonistas de la “década infame” que distan mucho del Invap tecnológico, pero la sumisión sigue siendo la misma.

 

Palabras clave:  barañao - soja - spinozzi - monsanto
 

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