| Una explosión sin sentido |
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| Escrito por Redacción |
| Viernes, 12 de Agosto de 2011 11:50 |
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Para la familia de Adrián Valente, de 44 años, que además tiene 2 hijos y había ingresado a la empresa a los 23 años no hay consuelo posible. La explosión en la empresa Petrobras ubicada en Loma Paraguaya en Bahía Blanca es también parte de la gestión política de Molina que se cobró una vida. Petrobras no es una PYME clandestina ubicada en la maltrecha cuenca del Reconquista. La empresa por su complejidad ambiental está situada en la tercera categoría que determinan exclusividad para el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible. Además no es la única empresa que registra eventos de carácter ambiental y que también están en el orden del OPDS. Los trabajos realizados por Petrobras desde el 9 de febrero del año pasado, cuando se dictó la clausura de su refinería en Loma Paraguaya por la emanación de olores, le permitieron en lo laxo del control ambiental del OPDS presentar una medida que se denomina “plan de mejoras” que fueron suficientes tanto para la comuna y como para el OPDS. De esta manera la provincia del yo creo en Dios le otorgó un permiso para reanudar todas las operaciones. Los permisos provisorios, clausuras parciales y otras argucias legales dejan al descubierto la sospecha de que hay hijos y entenados. La clausura en “suspenso” que puede tornarse efectiva es un thriller y no otra cosa en esta política ambiental donde el eje es en el mismo lodo todos manoseados. El suspenso no es más que un permiso de funcionamiento que deja siempre la sospecha de la corrupción. Para una vecina que sintió la explosión y llamó al teléfono de emergencias 911 obtuvo una respuesta por demás alentadora. Simplemente le dijeron que el incidente no afectaba a las personas. Para el subsecretario municipal de Gestión Ambiental, Eduardo Conghos, ex funcionario de la cartera de Molina dijo que la planta estará parada dos días. Conghos, dijo que tomaron conocimiento de la situación “por denuncias de vecinos y de la propia firma” o sea del estado ausente. Además explicó “que se produjo una condensación de gas y que una chispa provocó la explosión” como si Petrobras fuera apenas un calefón. Desde el Sindicato de Petróleo y Gas Privado, mucho más sensatos que el apurado Conghos puntualizaron que “esperan una investigación seria”. La denuncia por emanación de olores registra declaraciones singulares. Desde el municipio habían dicho que como no recibían denuncias de los vecinos esto significaba un indicativo de “que las sanciones correctivas o preventivas que se aplicaron en su momento dieron los resultados esperados”. “Los equipos técnicos del Comité Técnico Ejecutivo (CTE) revisaron efluentes líquidos y gaseosos, procesos, equipamientos, salas de control y piletas, por eso, mientras se realiza el resto de los trabajos en tiempo y forma, permitimos la reanudación de las operaciones” dijeron. Sin embargo explotó. Desde el bloque de concejales radicales se advirtió que el intendente aceptó el reinicio de las operaciones de Petrobras poco después de afirmar públicamente que no iba a permitir que funcionara si trabajos capaces de garantizar la seguridad del medio ambiente. Lo mismo ocurrió con provincia. La petrolera había presentado al Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible (OPDS) un cronograma tentativo de acciones que, para la comuna, no tenía sustento técnico ni requería el plazo de ejecución que la firma consideraba necesario. Posteriormente, Petrobras envió un plan con una mayor especificidad técnica fundamentando los plazos solicitados. Fuentes del OPDS dijeron que el municipio no quería levantar la clausura, pero que desde el organismo provincial conducido por Molina había apuro. Desde el Concejo Deliberante se consideró que el intendente es el que le debe pedir explicaciones al OPDS por permitir que Petrobras reanude las operaciones, tras decir públicamente que hasta que no estuviera la planta en condiciones, no iba a funcionar. |




