| A Morales le faltarán 500.000 árboles |
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| Escrito por Redacción |
| Lunes, 15 de Agosto de 2011 10:13 |
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La construcción de una carretera, que afectará a la cabecera de la selva amazónica y sus nacientes hídricas, ha complicado al Gobierno del presidente Evo Morales con los pueblos originarios de las tierras bajas bolivianas, que ahora preparan una marcha de protesta desde la ciudad beniana de Trinidad hasta La Paz. "La lucha es por nuestra vida, nuestros hijos y nuestro territorio, que es también de todo el pueblo boliviano, porque se trata de la defensa de la Loma Santa, del medio ambiente y de la vida", dijeron. Desde el gobierno por medio del ministro de la Presidencia, Carlos Romero, ha intentado acercar posturas negociadas poniendo el carro delante del caballo. La idea es que los afectados presentes propuestas alternativas a la traza de la carretera. Sin embargo Romero puede esperar tranquilo ya que el presidente de la Subcentral del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), Fernando Vargas, ha afirmado que "el diálogo se cerró hace un mes, cuando los pueblos originarios dejaron de llamar al Gobierno para hacerle entender" las consecuencias negativas de una carretera por su territorio. El proyecto vial, que Morales impulsa cuenta con un aporte brasileño de 300 millones de dólares, es rechazado por los pueblos originarios, ya que dividirá en dos a 64 comunidades de las etnias de moxos, chimane y yuracaré para dar paso a una cinta de asfalto de poco más de 170 kilómetros de largo y 50 metros de ancho, que significará la deforestación de, al menos, 500.000 árboles, según los cálculos de la secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación de Santa Cruz. La deforestación es una de las principales preocupaciones de los indígenas y de los defensores del medio ambiente. El TIPNIS está situado entre las estribaciones de la cordillera andina, sabanas inundables y bosque amazónico en el corazón geográfico de Bolivia, surcado por decenas de ríos, lagos y lagunas que son sitios de desove piscícola. Es una zona considerada por investigadores como "refugio pleistocénico" y uno de los pocos lugares en el planeta que registra precipitaciones pluviales de 5.000 mm/año; tiene una alta capacidad de absorber el dióxido de carbono y producir oxígeno. "Es uno de los centros productores de ozono del continente", expresa Eddy Terrazas en un estudio técnico sobre el TIPNIS. |




