| Greenpeace aplaudidor de Mussi |
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| Escrito por Redacción |
| Lunes, 29 de Agosto de 2011 12:34 |
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No es raro ver la palabra celebra en los comunicados de Greenpeace, ahora vinculada con el freno a la represa Ayuí en Corrientes, emanada de la resolución de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. En una muy ajustada reflexión, el periodista Sergio Federovisky dice “Hay ocasiones en las que la política más banal y más básica conduce a decisiones que de otro modo jamás se hubieran adoptado. La presencia de uno de los CEO del grupo Clarín, José Aranda, entre los empresarios que pretendían crear la represa de Ayuí para irrigar miles de hectáreas de campos de arroz en la provincia de Corrientes fue lo que condujo a la determinación de la Secretaría de Medio Ambiente para hallar contraindicaciones ecológicas al proyecto, y ordenar su detención”. Para la multinacional verde en sus continuos recortes nada de esto ocurre y se trata del “posible impacto ambiental negativo y por violar el Estatuto del Río Uruguay, la Ley General del Ambiente y la Ley de Bosques”. Tanto el Estatuto del Río Uruguay, la Ley General del Ambiente y la Ley de Bosques, son para la cartera nacional la nada misma. Sin embargo para la multinacional es motivo de celebración, pero usa un potencial muy de acuerdo con una medida que seguramente será apelada. La Secretaría que conduce pobremente Juan José Mussi, solo obedece a un corte político acompañada también por la magra agencia de noticias Telam siempre dispuesta a sesgar. Mussi podría ser socio de Greenpeace ya que el discurso es el mismo. Para el secretario “viola el Tratado binacional del río Uruguay y violenta la ley general del Ambiente”, explicó. Mussi y Greenpeace dejan en la oscuridad de los tiempos pasados, es que precisamente el Tratado binacional del río Uruguay fue olvidado ante el avance de las pasteras Uruguayas y que la Ley de Bosques no aplica ni en los fondos. Para Federovisky además hay un punto para resaltar: “la ley general del Ambiente sigue sin haber sido reglamentada pese a que transcurrieron los más de ocho años del gobierno transformador de la Argentina”. Ayuí es la medida de lo pendular en una puja ajena al ambiente o donde el mismo es violado sistemáticamente, salvo cuando toca intereses de otro tipo. El proyecto Ayuí, convive con todos los desaguisados que se puedan imaginar, entre ellos un muro de Berlín que cortan los Esteros de lado a lado. Pero la visión miope de la multinacional que tiene a medio y medio censurado se trata de justicia. “Se hizo justicia puesto que, como lo advertimos reiteradamente, Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos de Corrientes resulta inconstitucional por no cumplir los objetivos y criterios de conservación establecidos en la Ley de Bosques, ya que no protege a los bosques cercanos a cuencas, permitirá el desmonte de importantes zonas boscosas continuas del Espinal y no le pone freno al avance de la frontera agropecuaria y a la fragmentación de sus bosques. En ese marco, el proyecto Represa del Ayuí Grande resulta ambiental y jurídicamente inaceptable”, señaló Hernán Giardini, coodinador de la campaña de Bosques de Greenpeace. Para la organización que gusta salir en Clarín en exclusiva los tiempos de publicación futura se le presentarán borrosos.
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