| Agroquímicos de la Segunda Guerra Mundial a la Argentina |
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| Escrito por Redacción |
| Lunes, 24 de Octubre de 2011 09:30 |
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El herbicida 2,4-D data de la Segunda Guerra Mundial y fue desarrollado por un grupo de científicos británicos para aumentar el rendimiento de los cultivos durante la guerra. En 1946 fue lanzado con gran éxito al mercado y se constituyó en el primer herbicida selectivo que permitió el control de malezas en diversos tipos de cereales como el trigo y el maíz, ya que su principal característica es que mata sólo a las dicotiledóneas, y preserva a las monocotiledóneas. En la actualidad, el 2,4-D se vende en varias formulaciones y continúa empleándose debido a su bajo costo, a pesar de su alto nivel de toxicidad. Los herbicidas a base del ácido 2,4-D (2,4 diclorofenoxiacético) se emplean desde hace 50 años y son selectivos para el control de malezas de hoja ancha en diversos cultivos de gramíneas. Pese a su toxicidad el bajo costo relativo han sido responsables del uso continuo de 2,4 D durante varias décadas. En Argentina la cuestionada empresa Atanor varias veces clausurada por contaminación, sintetiza ácido 2,4-D desde 1954 en su planta de Río Tercero en Córdoba. El ácido 2,4-D es luego empleado para formular diferentes herbicidas en la fábrica que la empresa tiene en San Nicolás en la provincia de Buenos Aires. Atanor es el único productor de 2,4-D del MERCOSUR y el único productor mundial de 2,4-D industrialmente integrado, ocupando el segundo puesto en la producción mundial. Un equipo que usa las radiaciones ultravioleta e infrarroja para destruir el 2,4-D, un agroquímico muy utilizado, procesa en poco tiempo agua contaminada con el principio activo del herbicida y, a partir de una reacción química llamada foto-Fenton, logra inhibir la toxicidad del líquido. Descontaminar el agua infectada con un agroquímico, en poco tiempo y a partir del uso de un recurso económico y no contaminante como la luz del sol, son las cualidades de un equipo creado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y el Conicet. El desarrollo consiste en un reactor a escala piloto que puede procesar en poco tiempo cerca de 50 litros de agua contaminada con componentes orgánicos.Los ensayos lograron eliminar el herbicida en una hora aproximadamente, mientras que la carga orgánica total (que incluye los compuestos intermediarios que provoca el proceso) fue destruida en cerca de 200 minutos. La reacción química que utiliza el sistema se llama foto-Fenton. Todo, con el agregado de reactivos que permiten absorber la radiación del sol y oxidar o destruir el contaminante, al punto de que el agua obtenida puede ser liberada al medio ambiente, ya que el nivel de toxicidad que queda es muy bajo.
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