Copenhague: Greenpeace juega a “buscando a willy”



La ciudad de Copenhague se despertó con un juego. Las miles de personas que recorren estos días la  bucólica sede de la Cumbre del Clima preguntan, entre divertidas y atónitas, quien será esa Cristina que aparece en los carteles.  Todos se señalan y dicen “ahí está!”, pero no. Mujeres con carteras Louis Vuitton son paradas en las calles; pero no. Otras, escondidas entre numerosos agentes de seguridad y comitivas tercermundistas también han sufrido el acoso; pero tampoco. La famosa Cristina no aparece. ¿A qué se debe semejante alboroto digno de un juego adolescente?; a la nueva campaña que Greenpeace Argentina ha “ideado” para Copenhague. Los chicos están escasos de imaginación. Probablemente precisen de un asesor en ese sentido.

Con el ingenio de capa caída, los Greenpeace vernáculos idearon poner cartelitos en toda la ciudad –no ensucien chicos!- preguntando por la presencia de Cristina Fernández de Kirchner. Los cartelitos de, ¿Dónde está Cristina?, invadieron todo. Dicen que seguirán pegándolos hasta que la mandataria argentina decida, ante semejante presión, concurrir a Copenhague para la foto. “Esperamos que modifique sus planes y vaya a garantizar un acuerdo eficaz, justo y legalmente vinculante”, dijo  Juan Carlos Villalonga, director de campañas de la multinacional verde en el país. Alguien le tendría que avisar que el acuerdo nunca llegará. Entonces, lo que Villalonga quiere es que Cristina salga en una foto de por sí fracasada.

El reclamo o es inocente, o simplemente, estúpido. ¿Qué significa que la presidente argentina garantice el acuerdo?. Nadie imagina a Barack Obama negándose a firmar lo que nunca va a firmar, hasta tanto no llegue Cristina para garantizarlo. Eso sólo pasa por la cabeza de los Greenpeace. Sería un poco más sensato y hasta sensible, pedir que los organismos del estado hagan lo que tiene que hacer para que la mitad de los menores en Argentina dejen de estar en riesgo ambiental. Cuando se tiene dinero, hay que tratar de gastarlo en cuestiones un poco más humanitarias en vez de andar tonteando por las capitales del primer mundo.

“Queremos manifestar la necesidad de que la primera mandataria viaje a la cumbre para participar de lo que debería ser el acuerdo más importante de nuestra historia”, agregó el inefable Villalonga. El mensaje catastrófico de lo que podría estar por venir no le quita la venda de los ojos de lo que ya está sucediendo en el país. Es lamentable de un hombre grande y supuestamente responsable.

Villalonga quiere que Cristina vaya a Copenhague a gastar el dinero que podría contribuir, aunque sea un poco, para paliar la terrible situación que sí sufren los chicos en la Argentina. Villalonga tiene tan equivocados sus objetivos, que sigue pidiendo que se cierre la determinación de construir una usina a base de carbón en Rio Turbio. Villalonga ignora, o quiere ignorar, lo que significó el cierre de Río Turbio para la gente que vive allá y no en un cómodo departamento del centro de Buenos Aires, con un salario que nunca se explica de donde sale, pero que le permite viajar por el mundo pegando cartelitos que a nadie importa.

“Con frecuencia se oye a funcionarios del Gobierno Nacional repetir que Argentina “no tiene compromisos" con el cambio climático. Esa idea es falsa, es una gran equivocación, lo que Argentina no tiene es un compromiso cuantificado legalmente vinculante, es decir, no tiene que cumplir una meta específica en materia de reducción de emisiones, pero al ser parte de la Convención sobre Cambio Climático, el país asume compromisos de reducción acorde a su Artículo 4,  y al ser también parte del Protocolo de Kyoto ratifica ese compromiso en su artículo 10. Es decir, Argentina, como parte de esos acuerdos, debe formular políticas de mitigación. Tal equivocación en boca de funcionarios nacionales y políticos con distintos niveles y áreas de acción es alarmante”, repite como un letargo.

Nuestro Cali se alarma. Mejor que junto a sus chiquilines sigan recorriendo las calles de Copenhague buscando a Willy, total, los gastos están pagos.