| Lino Barañao y la lógica no ambiental |
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| Escrito por Redacción |
| Sábado, 09 de Mayo de 2009 20:58 |
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Es sabido que el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, es poco afecto a los temas de ambiente y a entender los tiempos que lleva investigar. Urgido por demostrar que la cartera se mueve, quedan en el camino aspectos que resultan a simple vista como importantes. A esto se le suma la controversia en la que se encuentra cercado a causa del glifosato y la prohibición de sembrar soja transgénica en los campos de las fuerzas armadas, una decisión del ministerio de Defensa que se conoció hace unas semanas y parte de la disputa política. De los cientos de proyectos financiados por la cartera de Barañao, la temática ambiental siempre estuvo relegada a un último y oscuro plano. Para entender la lógica a fines del año pasado desarticuló el primer y único intento para abordar la temática en un plan federal. Las discrepancias surgieron a la vuelta de un viaje y tuvieron connotaciones políticas en el caleidoscopio de Barañao. El ministro en esa oportunidad acusó de “Cobista y con foco político en Córdoba” al ex titular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, el reconocido físico Marcelo Rubio. Barañao entendió que se estaba gestando una conspiración política y que la Agencia era el instrumento. Fuentes del Ministerio aseguraron que Barañao había sido influenciado por una mujer de su staff inmediato y tomó esa decisión. El ex presidente de la Agencia presentó de inmediato la renuncia antes las acusaciones ya que consideró que pese a no conocer a Cobos no estaba dispuesto a trabajar en un ministerio donde “hay persecución de índole político”. “Yo no conozco a Cobos” dijo Rubio. El mundo científico en Argentina suele tener discusiones vinculadas a la especulación del palacio y sus polleras. Tal vez estas semanas no fueron buenas para Barañao. En un programa vinculado al campo Barañao expresó “que no existe ningún estudio del Conicet -organismo que depende de ese ministerio- acerca de los efectos del herbicida glifosato sobre embriones de anfibios. Barañao parece desconocer los aspectos básicos de la ciencia. El glifosato no es un balazo en la cabeza donde uno ve el agujero la sangre y el muerto. En el campo de la ciencia los tiempos son otros y con solo indicios pueden comenzar las investigaciones que llevan años. Lino Barañao reconoció que el autor de esos trabajos –los que dieron lugar a la prohibición de sembrar soja transgénica en los campos de las fuerzas armadas-, es investigador del Conicet y docente de la cátedra de Embriología de la Facultad de Medicina de la UBA. "Pero el cuerpo directivo del Conicet no lo avala", enfatizó. Ser o no ser es la cuestión con la que Barañao intentó disipar dudas y colocarse - en grupo- en el máximo escalón de la ciencia. Sin embargo Barañao no midió las consecuencias y como Nerón en Roma en apenas unos meses hizo arder a la Agencia y al Conicet y a todos los investigadores. Es él el que tiene la llave para decidir si un investigador es serio o para determinar focos invisibles de actividad política. Para Héctor Huergo del suplemento Rural de Clarín también hay una escalada del gobierno en la cruzada anti-soja que se precipita por la prohibición de sembrar soja transgénica en los campos de las fuerzas armadas. Huergo dice en su columna editorial “lo relevante no se resume al hecho en sí de la falta de aval de un organismo prestigioso como el Conicet, sino a que el ministro Barañao no retaceó su opinión respecto al estudio. Dijo que según lo que se sabe, lo que se hizo fue inyectar embriones o sumergirlos en una solución de glifosato, lo que no se condice con el uso para el que fue aprobado el herbicida”. O sea necesitaban a alguien que leyera el prospecto de Monsanto y apareció Barañao. Huergo en su artículo dice “consultado acerca de si la autorización de cultivos transgénicos, empezando por la soja -que lleva 13 años en el mercado y tuvo una enorme difusión- había generado alguna consecuencia, dijo – por Barañao- que jamás se reportó un caso, en todo el mundo, de algún problema sanitario. Por su parte para Jorge Rulli del Grupo de Reflexión Rural “el estado no soporte las tensiones en periodo electoral y Barañao no esta dispuesto a jugarse, por eso termina defendiendo al glifosato”. |




