A no follar que se termina el mundo!


 

En una nueva cruzada evangelizadora, las Naciones Unidas achacaron los males del calentamiento global – que tantos viajes por el mundo les ha dado- al desenfreno sexual mundial y a la insistencia de los seres humanos en tener hijos. En el informe anual del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), los popes internacionales sentados en sus mullidos sillones del primer mundo propusieron “un más lento crecimiento de la población” para ayudar a “fortalecer la resistencia social frente a los efectos del cambio climático” y contribuir a “reducir las futuras emisiones de gases de efecto invernadero”. Todo es una cuestión de hijos. Ahora bien, para esta agencia internacional de turismo “first class”, los niños del tercer mundo –que son los más- contaminan igual que sus pares del primero. Y si se utiliza la lógica del pensamiento, contaminan mucho más porque son muchos más. En definitiva, el mensaje es que las madres y padres africanos, asiáticos y latinoamericanos –además de los “intrusos” del tercer mundo que se infiltraron en los países desarrollados- dejen de follar como conejos y tener hijos a lo pavote.

Para el autor del estudio –un norteamericano-, Robert Engelman, “un crecimiento más lento de la población ayudaría a fortalecer a las sociedades frente a los efectos del cambio climático y contribuiría a reducir las futuras emisiones de gases de efecto invernadero”. Diagnósticos de ciencia ficción desde lo alto de los edificios de Nueva York.

Tan fuera de la realidad están estos muchachos de la ONU, demasiado encerrados en sus habitaciones de hotel cinco estrellas, que en el mencionado Engelman dijo que “no existe ningún país que no tenga capacidad para enfrentar el problema (del cambio climático)”. La larga lista de naciones que se podrían poner a continuación que apenas pueden subsistir dejaría boquiabierto al burócrata internacional. Por supuesto, ni media mención a una inversión de los ricos a los pobres. Lamentable.