En la Basura Macri es una sucursal de lo que quiera Cristina PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 08 de Mayo de 2012 10:53

Con las cartas sobre la mesa la gestión de Mauricio Macri comienza a temblar por un tema tan nimio como la basura. Eso que resuelven los cartoneros en un ciclo de reciclado de aquello que tenga valor en el mercado (no como sugiere Greenpeace), no puede ser solucionado por el gobierno porteño. Cristina gobierna la nación y la ciudad de Buenos Aires de eso ya no hay dudas y el jefe de gobierno porteño se limita a ver si saca la sortija. El mundo de macho alfa se va quedando atrás cuando se trata de traspaso de subtes o de basura para dar lugar a la parábola de Buenos Aires no es el manejo que se le puede dar a una empresa multinacional.

En estos días y como muy anunciado el Ceamse le subió el precio a la ciudad por tonelada. La quimera es que de 50 dólares pasará a U$$ 75 sin más y se asoma un proyecto que en apenas dos años nada pasará a la provincia de Buenos Aires.  En principio no parece mucho unos 25 dólares pero si se multiplica por día y tonelada la cifra asusta.

Macri dijo que iba a ver si lo pagaba en una suerte de paso de comedia más cerca de Woody Allen que de la realidad.  Con el tiempo parece que la derrota política y de gestión se va convirtiendo en el estilo de un mandatario de club de fútbol con bastante suerte y malos pasos de baile. Lo cierto es que los porteños perciben que la ciudad está sucia, que Greenpeace insiste con los tachos grandes para separar, que las empresas hablan de cartoneros en esos contenedores robándoles y que ni siquiera articulan una campaña como la gente pese al 35% de los 1600 millones que tienen para ello. Para Macri la lección debería ser la tolerancia por el fracaso y no presentarlo como una rutina de conjuro en la obsesión por el éxito y su espejismo en las ciudades del primer mundo.

La basura suele estar allí con carácter profético. Una simple bolsa, una ley que no se cumple, una licitación postergada al infinito, mayores costos, y la paja en el ojo ajeno, sumado a la idea que las personas reciclarán en sus hogares en alguna prueba piloto.

En el mundo real una ciudad contenerizada no es más que una imagen de Pink Floyd. Hasta la oposición lo mandó a que cumpla con la ley. Pero nada de pudor a la hora del relleno que total queda lejos de la ciudad de cartapesta y misiones imposibles. "Si me tirás la basura por lo menos pagame por el tratamiento", insistió la presidente. Y le reclamó: "Cada uno tiene que hacerse cargo de lo que le corresponde".      

Palabras clave:  santilli - basura - macri - greenpeace - ceamse
 

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