Scioli cierra las fronteras a la basura porteña PDF Imprimir E-mail
Escrito por Sergio Federovisky   
Lunes, 16 de Julio de 2012 11:58

En vez de ocuparse por cumplir la ley de basura cero y tener un proyecto serio en  materia de gestión de residuos sólidos urbanos y no un compilado de marketing y blindaje mediático, el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, se dedica a denunciar ante su gabinete supuestos enemigos que, de acuerdo a su afiebrada lectura de la realidad, pretenden arrebatarle el cargo. En verdad, quien tiene miedo es porque teme que se descubra su debilidad profesional para ocupar el sitio  que ocupa. La decisión del gobierno de Daniel Scioli de impedir dentro de treinta días el ingreso de los residuos porteños que excedan lo establecido en la ley de Basura Cero de la ciudad de Buenos Aires, al margen de su inocultable origen político, desnuda que lo que rige la gestión de Santilli es su más brutal inoperancia.

Hace ya dos años, en abril de 2010, un Santilli que todavía tenía cierto aval por su condición de recién asumido admitía al diario La Nación  que no se cumpliría la ley de basura cero. “Muy difícilmente se cumpla esta año, pero sí reduciremos en unas 300.000 toneladas la cantidad total de basura que la ciudad genera por año”.

No debe haberse cumplido ese pronóstico, pues de lo contrario la justificación técnica de la medida política del sciolismo no tendría asidero. De hecho, la estadística señala que en 2010, el gobierno porteño envió 2.110.122 toneladas de residuos a los rellenos del Ceamse, mientras que en 2011 envió 2.277.772, un ocho por ciento más. La decisión del gobierno bonaerense se expuso a través de dos resoluciones del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, que conduce José Molina. Por un lado no se permitirá el ingreso de escombros y de basura industrial sin tratamiento proveniente de la ciudad y por otro, el gobierno de Daniel Scioli, también solicitó a la CEAMSE que en un plazo de 30 días  sólo se reciba la cantidad de toneladas de residuos sólidos urbanos establecidos en la ley 1854 (ley basura cero) para el año en curso. El Jefe de Gabinete provincial Alberto Pérez, explicó que “desde el año 2008 hasta el presente hemos dado innumerables muestras de predisposición para resolver en conjunto la reducción de basura y la concientización de la población para el reciclado en origen.

Junto a los intendentes de la provincia, el gremio de CEAMSE, los trabajadores y las universidades hicimos durante más de cuatro años un esfuerzo conjunto que no ha sido acompañado por el distrito que mas residuos produce. El gobierno de Mauricio Macri no cumple la ley de basura cero que ellos mismos sancionaron perjudicando a los habitantes de la provincia”, continuó el funcionario bonaerense y finalizó: “Queremos que los vecinos de la ciudad sepan que, en reiteradas ocasiones y de manera pública o privada hemos solicitado el cumplimiento de los compromisos, tanto el gobernador como el área de medio ambiente provincial. No encontramos voluntad política de resolver un problema ambiental”.

Con una caradurez encomiable, Santilli señaló hace apenas un par de semanas a través de un comunicado de prensa de su ministerio publicado en ciertos diarios gracias a las operaciones mediáticas que han blindado al macrismo, que “ningún gobierno hizo tanto por la ley basura cero”. Quizás quiso decir que ningún gobierno porteño hizo tanto por no cumplirla, puesto que la propia estadística indica que desde 2004 la ciudad aumentó un 52, 5 por ciento el envío de residuos al Ceamse y que desde que el macrismo es gobierno y Santilli es ministro ese incremento fue del 23 por ciento: en el mismo lapso los municipios del conurbano que también llevan su basura al Ceamse incrementaron sus envíos en un 8,5 por ciento.

Santilli se la pasa anunciando planes de reciclaje que nadie entiende, contenedores que nadie sabe a qué precio se compran y plantas de tratamiento que nadie jamás vio y de las que ni siquiera se conoce un llamado a licitación. Insiste en que es quien más hizo por la ley de basura cero, pero al final de la historia queda la ausencia plena y vergonzosa de políticas: la ciudad de Buenos Aires genera por habitante el escandaloso promedio de 2,1 kilos de basura por día, valor que supera los de los grandes centros urbanos de los países desarrollados. Un promedio que además estigmatiza a quienes no viven en la Capital: un ciudadano de la provincia de Buenos Aires apenas produce un kilo de basura por día.

Está claro que lo que lo que debe haber empujado la decisión de Scioli de cortarle el ingreso de basura al Ceamse no es un dato de solidaridad ambiental sino una indicación política de corroer a un adversario potencial del kirchnerismo y a un ex aliado como Hugo Moyano (quien maneja el Ceamse) para, seguramente, obtener a cambio los fondos que precisa la provincia de Buenos Aires. El sciolismo, de hecho, es socio del macrismo en el Ceamse y ha tenido una política de tremenda tolerancia con la ciudad en términos de basura. Es más, excepto el caso de la planta de tratamiento que se está construyendo en Ensenada para La Plata y alrededores, no hay posturas que demuestren la voluntad de salir de una lógica de enterramiento y pasar a una con incorporación plena de tecnología y política ambiental en serio.

Pero, más allá del condicionamiento político, la medida es de una justicia ambiental indiscutible: la ciudad de Buenos Aires, gracias a los buenos entendimientos de Santilli con el moyanismo (basta ver las “dificultades” para hacer una nueva licitación en la recolección de residuos), sigue apostando a enterrar basura allende sus fronteras y, de ninguna manera, hacerse en su territorio con incorporación de tecnología, como cualquier gran ciudad en el mundo. Suena a cinismo social que la ciudad en la que el consumo duplica a sus vecinos (cosa que se verifica en la cantidad de basura producida por habitante) siga derivando sus residuos para contaminar a los sectores menos beneficiados.

Santilli no se da por enterado, aún cuando este fin de semana se le haya avisado que en treinta días deberá cumplir con la ley de basura cero, que estimaba una reducción de 30 por ciento para el 2010 respecto de los valores de 2004. Esto supone que la ciudad debe enviar al Ceamse un máximo de un millón de toneladas, cuando en 2011 derivó poco más del doble: casi 6000 toneladas diarias, contra las 2800 toneladas diarias que la ley de basura cero establecía para el año 2010. De hecho, gentilmente, la gente de la provincia de Buenos Aires distribuyó la página web en la que la ciudad dice que debe hacer lo que no hace (http://www.buenosaires.gov.ar/areas/med_ambiente/basura_cero/).

Dice Santilli en el house organ de su gestión en que se que ha convertido la sección Ciudades de Clarín, que la ciudad es “la única jurisdicción que invierte para reducir la producción de residuos”, faltándole así el respeto a La Plata –entre otras- y a la verdad. Dice también que todo lo que aumenta son escombros y que la basura domiciliaria es un quinto del total. Y lo dice sin estadísticas ciertas y sin reírse. Y dice que la resolución de OPDS no se puede cumplir porque “en un mes no podremos, mágicamente, dejar de producir basura”. Los cinco años de gestión del macrismo y los más de dos que lleva al frente del ministerio parecen no contar.

Una noticia de último momento: Santilli, insólitamente, sigue siendo ministro

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