Dinero a cuentagotas para la gestión de residuos urbanos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 21 de Mayo de 2009 15:44
Por Juan Luis Peri  

Es un país singular la Argentina, y no sólo por sus cuatro climas, su carne –cada vez más escasa-, o la cordialidad de sus ciudadanos, sino también por la particular forma en que los responsables de gestionar las políticas públicas disponen de los mecanismos necesarios para la salud y el bienestar de la población, como el llamativo caso de los residuos sólidos urbanos, donde sólo se ejecutó el 5 por ciento de los 100 millones de dólares con que se cuenta para el tratamiento de la basura.

En la fiesta de los préstamos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el país participa activamente, pero a la hora de bailar se queda sentado haciéndole ojitos a la más linda, pero sin mover un dedo –o apenas unos pocos- para concretar los objetivos propuestos.

Recién ahora, según informaron fuentes de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, se han comenzado a ejecutar esos dineros provenientes de uno de los máximos organismos de crédito internacional, mientras que ese mínimo 5 por ciento –unos 500 mil dólares-, se escabulleron entre dudosas auditorias y los infaltables trabajos de consultoría.

Es decir, se audita, se consulta, pero nunca se ejecuta, y al final el dinero se pierde en los laberintos de la burocracia y, como suele suceder en la historia del país, las culpas y errores son pateados para atrás, hacia el pasado.

Pero también hay otros efectos colaterales. Argentina paga por la no ejecución de los préstamos, a su vez se repiten las consultoras beneficiadas y hasta hubo consultora externa avalada a título de gratuitidad que jamás llegó a la ciudad y mucho menos al basural donde tenía que realizar un estudio.  A esto se le suma otro flagelo. No  faltan algunos medios de comunicación como la productora recientemente premiada por Adepa que arma eventos a la medida exacta –como en el caso de minería.- para el gobierno de San Juan, propicia a interceder en el lavado de cara de empresas contaminantes que además son anunciantes.     

Pero cuando hablamos de basura, el préstamo en cuestión fue gestionado por el ex secretario de Ambiente, Atilio Savino y ex CEAMSE. No pudo ser. Los cambios en la gestión política terminaron con el ex ministro de Salud y Ambiente de nación el doctor Ginés González García. El ex ministro había llegado a la cartera por la propuesta del ex líder de la CGT Rodolfo Daer y del ex ministro de Economía Jorge Remes Lenicov. Este último amigo de Ginés con el que compartía clases en la Fundación Isalud donde García era por ese entonces rector. La ida de García terminó con la suerte de Savino ya que la cartera estaba anclada.

Pero el prolijo trabajo del ex secretario a la hora de armar la estrategia para obtener recursos, concluyó con la llegada de la abanderada de Gualeguaychú, Romina Picolotti. Durante la gestión   los fondos quedaron congelados y a disposición de un hombre más cercano al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández.   

El mal manejo y la falta de gestión en este caso particular de la gestión de los residuos sólidos urbanos tiene un ejemplo paradojal en lo que sucedió en una localidad cordobesa, donde sin contemplar la variable básica de cantidad de habitantes y residuos a tratar, se construyó una planta varias veces superior a las necesidades del municipio. ¿Mala planificación o cálculo suficiente para dejar pingües ganancias? Para que se entienda algo así como llevar el Planetario a un pueblito. El pueblito sigue pero el Planetario termina como el Parque de la Ciudad.   

Ahora el país dispone de esos 95.500.000 dólares para reparar un problema que aqueja a millones de argentinos –descontando 60 millones que se adjudicaron a la Administración de Parques Nacionales-; baste el dato suministrado por la Estrategia Nacional para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos (ENGIRSU), según el cual  en Argentina la “generación per cápita” de residuos media es de 1 kilogramo por habitante lo que implica un total de 12.325.000 de tonelada por año repartidas en más de 2200 municipios.

Las etapas de implementación del llamado ENGIRSU contempla en el corto plazo (2 años) planes pilotos en 3 provincias con programas de cierre de basurales a cielo abierto y saneamiento de zonas impactadas por éstos.

En el mediano plazo (3-10 años) el alcance seria para un total de 10 provincias. La meta final que se propone es llegar al año 2025, con la recuperación de la totalidad de los residuos que se encuentran en sitios que no cuentan con controles mínimos para la calidad de la salud y el ambiente.

El plan contempla fortalecer los planes provinciales y lograr, a partir de una gestión innovadora de residuos, maximización de su reutilización, tecnologías de eliminación, tratamiento y disposición final ambientalmente adecuadas que incluyan generación de energía limpia.

En la nueva estrategia de ejecutar los fondos, hace dos semanas se firmó un contrato para adquirir equipamiento para recuperar y reciclar residuos en la ciudad de Rosario por 13 millones de pesos.  Por ahora falta mucho por gastar.  

 

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