El Cofema en el Gran Cuñado Ambiental PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Sábado, 23 de Mayo de 2009 15:29

Por Juan Luis Peri  

No solo el Gobierno quiere regular las imitaciones de Cristina Kirchner en Gran Cuñado para evitar los "excesos". También a propósito de la resolución del Consejo Federal de Medioambiente de acudir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, para plantear su preocupación ante la creciente judicialización de la temática, abrasa la idea de la justicia "interpretados desde una misma lógica". Apenas un mes antes el ministro de Justicia, Aníbal Fernández,  pidió ayer que la presidente no fuera imitada. "¿No podemos dejarla a un costadito a la Presidenta?", dijo. Fuentes cercanas al ministro explicaron que la imitación de la mandataria no cayó bien, "porque la muestran muy autoritaria". Ahora son los principales mandatarios de ambiente del país que expresan preocupación.  El mensaje es poco entusiasta. El Consejo Federal de Medioambiente (COFEMA) ya no simula que el sistema de organización de las carteras ha comenzado a escribir su peor página. La  organización de la realidad política emanada en la decisión de expresar preocupación por la judicialización vale una observación atenta. El ambiente en Argentina tiene efectos de contagio y es asimilable a la formación de nuevas conductas ciudadanas. El ambiente es lo que pueden observar las autoridades ambientales y sus alianzas, o el estallido de las poblaciones al desamparo. Como si se tratara de la burbuja o el microclima los primeros ven en su accionar una transformación en marcha. Los segundos ven como pierden las pocas condiciones de vida, el  agua, el aire, la tierra, sus descendientes, sus hijos. Los alcances definidos por la decisión de acudir ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, para plantear su preocupación ante la creciente judicialización de la temática ambiental, es en sí mismo una definición de trazo grueso. La gestión de la política ambiental en Argentina está absolutamente vaciada de poder. Es un espectro que comparte pasillos y escasos a nulos recursos en términos comparativos. Aún así la lectura de condiciones podría sugerir que es posible entablar una gestión. Después de todo no está lejos la Argentina inmigrante del esfuerzo como cultura de proyección y transformación. Pero la decisión de presentar a la Corte la idea de preocupación de la judicialización por parte de las autoridades de aplicación de ley de todas las provincias o está en el plano académico o roza lo inmoral. El desafío de la gestión no debería ser observado como una preocupación ante la justicia por la dinámica de la institucionalidad de un país. La verificación de que son los propios integrantes del COFEMA los que pagarán los costos pone al descubierto el temor ante la perspectiva de una Corte que no sea afín a la tolerancia que las carteras se prodigan a si mismas. El Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni , expresó que “es necesaria una articulación del COFEMA con el sistema judicial federal y provincial para que los problemas ambientales sean interpretados desde una misma lógica”. ¿Cuál es la lógica a la que se refiere Bibiloni? El funcionario sostuvo que “hay que incluir en las agendas provinciales encuentros con la justicia e instancias de intercambio de información, para demostrar que desde la gestión ambiental hay vocación de cumplir con la normativa, mostrando acciones concretas y medibles”.  El reverso de la declaración es que alguien estará pensando que no la cumple. Por su parte, el Secretario de Desarrollo Sustentable y Ambiente de Tierra del Fuego, Nicolás Lucas consideró que “el rol protagónico que está teniendo la Corte Suprema en el ámbito ambiental nos obliga a delinear un trabajo de cooperación entre las provincias y el máximo tribunal para definir los temas prioritarios en el seno del COFEMA”. Una vergüenza.  
Palabras clave:  cofema - corte suprema de justicia