La Corte de los Milagros PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 26 de Mayo de 2009 13:29

Por Juan Luis Peri   

 

La Corte Suprema de Justicia se ha erigido como la máxima autoridad ambiental en la República Argentina, no por tratarse de una nueva forma de institucionalización, sino por la falta de una política ambiental a nivel nacional, provincial y municipal. La disparatada decisión del Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) de acudir al máximo tribunal para plantear la preocupación de los funcionarios encargados del tema ante la creciente judicialización de lo ambiental, no hizo otra cosa que poner blanco sobre negro a una situación que se ha venido dando en los hechos durante estos últimos tiempos. La gente como acróbata de olimpíada sabe que solo en los medios y en la justicia encuentran respuesta. Es mejor en el peor de los casos que un fiscal caratule de sediciosos a los que realizan un corte contra una mega minera, que hacer cola en un mesa de entrada de un organismo ambiental.   
Fue el secretario de Desarrollo Sustentable de la provincia de Tierra del Fuego, Nicolás Lucas, quien puso en palabras ese reconocimiento a la nueva autoridad, al sostener lo insostenible, que serán los ministros y secretarios de ambiente provinciales quienes vendrán en procesión hasta el Palacio de Justicia para “intercambiar información” y demostrar, a esa nueva y máxima autoridad, la “vocación de cumplir con la normativa”. “Están con el agua al cuello y no se quieren ahogar”, dirían los pibes del barrio. Pero desgraciadamente, los que nos estamos cubriendo de estiércol somos los ciudadanos que venimos soportando una situación de crisis ambiental sin precedentes producto de la negligencia o, más bien, de la complicidad de esas mismas autoridades ambientales degradadas. Pero el caleidoscopio se completa con empresas de moralina ambiental y las revistas especializadas que organizan congresos de clubes de amigos y stand barato, mientras juntas millajes para pasear con la familia en Brasil. Hasta el rancio sector de la conservación compra campos con fines donativos a futuro pero que en la realidad conservan titularidad en pos de las ballenas o algún otro animalito que si pueden bañan con Magistral por su alto poder desengrasante.   Pero volviendo al tema, menudo trabajo tendrá esta Corte todo terreno. La complicidad va de norte a sur del país; desde la mirada a un costado sobre la tala indiscriminada en el norte, que tuvo la mala fortuna de descubrirle a la Presidenta de la Nación la existencia de pobreza extrema, hasta las cada vez más contaminadas aguas de los paradisíacos lagos del sur del país (Nahuel Huapi y Puelo, por nombrar solo dos casos). Que decir de la conflictiva situación del río Atuel, en Mendoza, que ante una presentación donde se obligaba a las provincias de La Pampa y Mendoza a sentarse a generar una planificación de la cuenca, hace ya muchos años, nunca lo hicieron. Es esta quizás una buena guía para el COFEMA de que cosas podrían instalar como diálogo en vez de ver la presentación del Proyecto Marino Patagónico, y una “Actualización de aportes para el aula” Libro V, a cargo de María Testani, o de (un traductor) la coordinación de tecnologías de la información entre las jurisdicciones al servicio de la educación ambiental, cuado no pueden mantener una web oficial. Pero siguiendo con casos podría ocuparse de la contaminación producida por empresas como Ledesma, en Jujuy -donde desvía ríos para su producción e inunda de un olor nauseabundo a la población donde viven los obreros de la planta-, de la contaminación de la cuenca del Salí-Salado, de las papeleras como Alto Paraná –y todas las otras que están en territorio argentino-, de las ya paradigmáticas cuencas del Reconquista y el Matanza-Riachuelo, de la explotación minera en San Juan y Catamarca , de la presión para permitir el ingreso de residuos peligrosos, de la infinidad de basurales a cielo abierto, del avance de la frontera agropecuaria y de tantos otros etcéteras que podrían llenar páginas enteras. Pero la óptica es entender que es el mismo estado el que promueve desde variadas y más poderosas carteras el Apocalipsis, que termina afectando el ambiente y la suerte de los representantes ejecutivos que además no elige nadie. Esos mismos señores del Cofema que se sientan de tanto en tanto para tratar los más diversos temas en secreto como si fueran los cristianos o un célula, no logran solucionar los problemas de la gente y son cómplices de todas esas situaciones por acción u omisión, aunque quieran ahora llegar hasta la Corte con el fin de frenar la legítima vía judicial que tienen los ciudadanos para defender su derecho a la vida y a un ambiente sano. Baste un ejemplo para mostrar de cuerpo entero el perfil que tiene hoy un responsable de un área tan sensible como el medio ambiente. En una de las primeras reuniones del organismo con el secretario de Ambiente de la Nación, Homero Bibiloni, el responsable del área ambiental de la provincia de Corrientes increpó a un periodista por haber escrito sobre el terraplén ilegal –con incumplida orden de demolición dictada por el máximo tribunal de justicia de la provincia-, construido por una poderosa empresa en los Esteros del Iberá. Funcionario que además calienta la silla desde hace varias gestiones. Su patético intento de acallar a los medios contrarresta con un terraplén que creció más de 40 km cortando al medio a un estero que él no vio. Lejos están los tiempos en que desde una tribuna plagada de dirigentes políticos, funcionarios nacionales y mandatarios provinciales, el ex Presidente de la Nación, Néstor Kirchner prometía al pueblo de Gualeguaychú y al de la Nación toda, que el medio ambiente en la Argentina formaba parte de una política de Estado. La alfombra de la República no es lo suficientemente grande para poder esconder bajo su manto tanta basura acumulada. Todos miran ahora a la nueva autoridad ambiental, la Corte de los milagros, para que no sigan desguasando lo poco que queda de un ambiente que se cae en pedazos.

 

Palabras clave:  justicia - cofema - ambiente
 

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