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“El desprecio con el que los sofistas eran tratados en ocasiones, no nacía del hecho mismo de recibir remuneración sino de hacerlo, sobre todo, por la formación en la llamada areté, el arte de la política y la ciudadanía, que incluía todas las técnicas persuasivas para hacerse un lugar en la administración de la polis”, (Wilkipedia).
Los sofistas están de fiesta. Sus métodos han triunfado una vez más en la Argentina. Un ejemplo fue el cuestionario que respondieron varios candidatos a diputados nacionales –algunos vencedores del escrutinio, otros que han quedado en el camino- sobre la situación y la actuación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). Las respuestas llegaron al sitio de Espacio Matanza Riachuelo.
Palabras edulcoradas para un electorado que no tiene espacio de participación. En todas las respuestas, los candidatos hicieron suya la bandera de la participación pública, aunque las respuestas fueron publicadas en un portal de internet y nunca tuvieron llegada a las grandes masas de opinión. Tanto Aníbal Ibarra como Gabriela Michetti, -dos de los que respondieron el cuestionario-, tuvieron cargos ejecutivos en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y por lo tanto, un grado de responsabilidad mayor. En ninguna de sus gestiones hubo avances en el tema de la Participación Pública. En caso de Michetti, esto se agrava por formar parte de un gobierno que puso su firma para la aprobación de la Resolución 3 de la ACUMAR que, como tantas veces se dijo en este medio, es un atentado para el saneamiento de la Cuenca. Un tercer entrevistado –que no pudo ingresar a la Cámara-, fue el dirigente del Partido Socialista, Héctor Polino. Previo a la asunción de Romina Picolotti a la Secretaria de Ambeinte y Desarrollo Sustentable de la Nación, Polino era la carta del entonces jefe de Gabinete, Alberto Fernández, para ocupar la oficina del primer piso del edificio de la calle San Martín 451. El viejo dirigente socialista se mostró entusiasmado con la elección, pero la férrea oposición de su partido abortó la jugada del Jefe de Ministros. Una característica de los sofistas nacionales es que siempre sus respuestas están en potencial, con lo que sus definiciones están limitadas y son limitantes. Todos reclaman la comparecencia de las autoridades del ACUMAR ante el Congreso de la Nación, aunque Michetti –en su calidad de oficialista-, prefiere echar sobre el gobierno nacional las culpas sobre la situación actual y “esperar” hasta asumir su banca para interiorizarse del pensamiento de todos los bloques sobre el trabajo de la Autoridad de Cuenca. Entre tantas palabras, el abogado Enrique Viale -quien respondió en representación de los candidatos del ARI-, recordó la presión en la ciudad de los bloques kirchnerista y macrista –al que pertenece Michetti-, para impedir la interpelación del Ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, Juan Pablo Piccardo, y de la Presidenta de la Agencia de Protección Ambiental, Graciela Gerona. Igual situación se generó en la Nación, donde la interpelación iba dirigida al Jefe de Gabinete, Sergio Massa, y al secretario de Ambiente, Horacio Bibiloni. En la provincia no se logró mejor suerte. Los sofistas nacionales siguen su fiesta, pero no hay que dejarse engañar. Para evitar tal embrujo es preciso recordar que, por ejemplo, el actual secretario de Ambiente, que a su vez es la máxima autoridad del ACUMAR, fue contratado por los 14 municipios que forman la Cuenca y expuso en la Audiencia Pública celebrada ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 28 de octubre de 2007. Ahora es el encargado de controlar a sus antiguos clientes. Juez y parte. Los candidatos, en tanto, siguen hablando sobre lo que harán y no hicieron |