La velita que sopla Bibiloni PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 09 de Julio de 2009 13:45

Amanece en la cuenca. El río corre seguro. Para un ladrón que es atrapado la cárcel es el destino casi seguro. Para una industria de la cuenca que contamina un plan de reconversión. Algo anda mal.  Es curioso cómo el mundo puede incomodar a ciertas personas y a otras beneficiarlas. Es la cuenca del Matanza Riachuelo a un año del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la nación. Es un mismo país con caras diferentes. Empecinado Bibiloni parece creer que lo suyo es un plan y que se tata de una reparación histórica ambiental. Bastante pueril confirmado en avisos grandilocuentes y caros con el que imaginan cumplir con el mandato de la difusión. Pero la gente que vive allí y la gente que lo ve mira otra cosa. Un año. Son 360 días perdidos una vez más donde todo es tímidamente ejecutado desde la política de gestión. La verdadera tragedia visible de todos los días.

La cuenca guarda un sentido bíblico pero no es apelando a Dios como nos podemos librarnos de ella. Tampoco al crédito del Banco Mundial. Menos a cuestiones que están en proceso de ser ejecutadas pero que se determinan mayores costos aún antes de empezar por el tiempo transcurrido. Comenzar algo viciado y viciarlo más es un problema.  Las cosas se hacen con o sin plata, con o sin burocracia, con o sin firma. Acá las ratas lo pasan caminando me dijo una vez un vecino. Todo resulta incontable, repetitivo, hartante. ¿Qué pasaría si el Juez Armella los multara? ¿Qué pasaría si no acordaran decir lo mismo la Defensoría y la Secretaria de Ambiente? Que pasaría si se saliera del moderado optimismo?  Lo único que tiene sentido es lo que no funciona, lo que falla, lo incompleto, lo que no se entiende. Es incalculable lo que se puede hacer y la cantidad de gente que se puede salvar de la contaminación más emblemática de Argentina. Con poco , unas plantas de tratamiento para las industrias, control, cumplimiento de las leyes, devoción por lo que se hace, persistencia esa la que tiene cualquier ciudadano que se levanta para ir a trabajar todos lo días. 360 días de reuniones, desconfianzas, avivadas, fotos para la prensa, especulación verde para entrar en los medios a ver si se consiguen socios. Y un plan que prevé llevar todo para más adelante, hacia el Río de La Plata. A un año exacto del fallo de la Corte Suprema que ordenó el saneamiento de la cuenca del Riachuelo, todos los plazos estipulados está atrasados y el Juez Armella les ordena al Acumar y al Cuerpo Colegiado a reunirse cada 15 días. Muy poco para un festejo.

 

Palabras clave:  richuelo - bibiloni - acumar
 

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