LA SEMANA QUE SE VA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Por ASM   
Domingo, 12 de Julio de 2009 13:40

Se cumplió un año del incumplimiento. Como un magnífico dibujo de Maurits Cornelis Escher, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), fue y vino por pasillos entrecruzados, subió y bajó escaleras al derecho y al revés, entro y salió por distintas y la misma puerta; todo un esfuerzo –por supuesto, con muchísimo menos talento que el artista holandés- con tal de no cumplir con lo que debía de cumplir: la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Fue el 8 de julio de 2008 cuando el máximo Tribunal determinó la responsabilidad que le corresponde al Estado Nacional,  la Provincia de Buenos Aires y la ciudad autónoma de Buenos Aires en materia de prevención y recomposición del daño ambiental existente. A partir de ahí, la ACUMAR -que está presidida por el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero Bibiloni- hizo lo posible e imposible para eludir esa responsabilidad.

Desde el lado oficial, el cristal con que se mira la cuestión parecería estar bastante esmerilado. De acuerdo a una costosa publicidad aparecida en los medios y a una surrealista información distribuida por la oficina de prensa del organismo ambiental, la ACUMAR cumple, Bibiloni dignifica. Para abonar la cuestión, se desparramaron una serie de cifras y estadísticas que demostrarían que el organismo no solo esta cumpliendo con lo dispuesto por la Corte, sino que va mucho más allá para beneficio de los habitantes de la Cuenca. Un mundo feliz.

Por supuesto, el Juez que sigue la causa, Luis Armella, no comparte esa visión. Por el contrario, en cada una de sus resoluciones instó a la ACUMAR a cumplir con lo dispuesto por la Corte. Pero el olor del dinero puede más que las ordenes judiciales. En tal sentido, Bibiloni blandió frente al coro de injustas críticas el crédito de 840 millones de dólares otorgado por el Banco Mundial como fruto del “trabajo conjunto de distintos estamentos de Gobierno”. Desde las oficinas del Ministerio de Planificación alguien se frota las manos. En cambio, desde los márgenes relegados de la cuenca, casi cinco millones de personas ven, una vez más, pasar por la puerta de su casa el abandono oficial y el desprecio de los empresarios. El lunes, a las 16, otro capítulo de esta vergüenza argentina se escribirá cuando en el edificio de la Secretaría los funcionarios expliquen a los miembros del Cuerpo Colegiado –integrado por Organizaciones son Gubernamentales- el destino de ese dinero.


En medio, el titular del ejecutivo porteño, Mauricio Macri, aprovechó el desorden y se reunió con el Juez Armella a quien le presentó un informe sobre las acciones que la ciudad está impulsando para el cumplimiento del fallo. Rédito político que le dicen.

Pero poco le duró la alegría al pope del PRO. A pesar de esa ventaja que quiso aprovechar, uno de sus proyectos maravilla –las obras del arroyo Maldonado- sufrieron un parate judicial por la presentación de un recurso por parte de legisladores de la Coalición Cívica que acusaron al gobierno de la ciudad de aumentar el precio acordado por una serie de modificaciones en la obra. Además, lo acusaron de una posible contaminación del acuífero Puelche, que afectaría a tres provincias argentinas.

En otro orden, se supo de una inversión millonaria que se haría para la Cuenca del Plata, de la mano del poco conocido Comité Intergubernamental Coordinador (CIC), integrado por los países que la integran. Un poco más de 60 millones de dolerás desembarcarán para ejecutar proyectos relacionados a las medidas de mitigación de desastres naturales (inundaciones y sequías), el estudio de la problemática de la zona de confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, el estudio de la biodiversidad en el área de las represas de Yacyretá e Itaipú, al sistema de monitoreo de los recursos hídricos, al estudio sobre el problema de la sedimentación en el río Pilcomayo y a la situación del Acuífero Guaraní, entre otros.

En materia internacional la semana fue pródiga en información. La más importante provino de la ciudad italiana de L’Aquila, donde quedó graficado, una vez más, las dificultades que se presentan para llegar a un acuerdo camino a la XV Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), que se realizará en diciembre en Copenhague. El G8 (Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Canadá, Alemania, Francia, Italia y Rusia) acordó limitar a dos grados centígrados el aumento de la temperatura media global con respecto a la época pre-industrial y reducir el 80 por ciento de sus emisiones para el 2050. La negativa de China a aceptar esta decisión y el recelo de las naciones del G5 (que además de China lo integran México, Brasil, India y Sudáfrica) no despejan el panorama. Hasta el propio Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, consideró “insuficiente” el esquema de las naciones desarrolladas.

Durante esa reunión, el Presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, se acercó aún más a las posiciones de la administración norteamericana del Presidente Barack Obama, con el que acordó –camiseta de la selección brasileña mediante- una “alianza” en defensa de la ecología. Funcionarios de la talla del director del Departamento de Medio Ambiente de la cancillería brasileña, Luiz Figueiredo Machado, confirmaron esa información.

En tanto, en el vecino Uruguay avanza como una topadora la matriz económica basada en la forestación. Sin escrúpulos a la vista, las empresas del sector –impulsadas desde todo el arco político oriental- ganan terreno hasta en las áreas protegidas, como es el caso de de la Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres Orientales, donde los vecinos alertaron sobre el avance a ritmo acelerado de la forestación que ingresa desde el norte.

Pero no hay que preocuparse en la región, que fue declarada la “más feliz y ecológica del mundo” por la organización “The New Economics Foundation”. Ya no hay lugar para factores mercantilistas. Los países industrializados podrán tener mucha riqueza y sus habitantes el dinero suficiente para derrocharlo en frivolidades, total, los felices se encuentran de este lado. Hay que preguntarle si no a los habitantes de los barrios marginales de la región que no dejan de dibujar una sonrisa en sus rostros. Como Escher, la realidad e irrealidad sube y baja por escaleras que no encuentran la salida.

 

Palabras clave:  acumar - sayds - armella - bibiloni - lula - macri - cop 15
 

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