El problema es el estado PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 30 de Julio de 2009 14:14

En Argentina el problema es el Estado. Los distintos niveles de los ejecutivos están signados por la sospecha. Nadie les cree. Y no se trata de una práctica del imaginario social -que bien podría serlo- sino más bien de la práctica cotidiana. Los ejemplos –o malos ejemplos- desbordan y abruman. Es el Estado de la no satisfacción, del que llega tarde, del que trabaja de comentarista y el que en más de una vez se encuentra vinculado a ambos lados del mostrador. En ambiente las cuestiones suelen extremarse. Es que la falta de Estado no es un collar de definiciones políticas de ocasión para la galería de letras de molde -parafraseando a la presidenta-, o escribir un libro o creer que las cosas se solucionan con una “charla magistral”. El Estado tiene en su haber cúmulo de débito y poco de haber. Lo que falla es la autoridad de aplicación y la obligatoriedad del trabajo en conjunto. Falta épica y moral en las decisiones

Un estado con apenas 17 inspectores para la cuenca Matanza Riachuelo para un universo de más de 10 mil empresas es el guión de Bob Fosse en la película Cabaret. Un estado que deja indefensa a una sociedad amenazada por una pandemia desconocida escudándose en cuestiones electoralistas, es cuanto menos, criminal. Un estado que no toma los recaudos necesarios frente a un rebrote asegurado de la epidemia de dengue y abandona a los ciudadanos a su suerte merece reformularse. Y los ejemplos se multiplican en todo el territorio nacional, provincial y municipal.

El contrato social delineado por Rousseau para lograr el equilibrio entre la sociedad se ha roto en la Argentina.

Y es ese estado semi- ausente es el gran provocador de las faltas de reglas para que las cuestiones funcionen de manera acorde y ajustado a la ley. Se suele nombrar al estado con formas gentiles y hablar de procesos que parecen interminables. Lo cierto es que la sociedad espera pero también actúa acorde a las señales que se emiten desde lo más alto de la pirámide social. Sin reglas claras, sin educación, sin la convicción de que cada acto es fundacional en la mirada de la sociedad, nadie está en condiciones de ordenar el caos. Como en el cuento de Horacio Quiroga el Estado está A la Deriva. 

Palabras clave:  estado - ambiente - riachuelo
 

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