Reboratti enciende la mecha PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 30 de Julio de 2009 14:19

La columna de Carlos Reboratti publicada en el diario Clarín el pasado sábado generó una interesante polémica alrededor de los fondos que reciben las universidades que provienen del yacimiento de oro y cobre Bajo de la Alumbrera.

Medio y Medio entrevistó al especialista para conocer aun más sobre su posición respecto a ese tema.

Hay diferentes puntos de vista en cuanto a la aceptación o no de los fondos. En la columna usted defiende como legítima la aceptación en tanto y cuanto se trata, según su consideración, en una obligación legal que debe cumplirse.

Exacto. Yo sostengo que el pago que tiene que depositar la compañía minera al Consejo Universitario Nacional es legítimo y legal. Insisto en que no se trata de una dádiva. Esto se da por una obligación contractual por los derechos que la Universidad de Tucumán tiene sobre el yacimiento Aguas de Dionisio. Y no solo es legítimo: es obligatorio que este pago se haga y que luego se distribuya para aplicarlo a distintos programas que tengan las universidades.

Por otra parte hay sentada la posición de no aceptar los fondos ya que hay un proceso judicial por contaminación. Esto lo define como una posición principista, a la que no la califica mal, pero si que está mal informada.

La pregunta que formule es ¿Por qué perdonar a la compañía minera el pago de sus obligaciones en base a una posición teóricamente principista pero mal informada?. Me refería exactamente a que la idea de no aceptar los fondos podríamos para que sea más claro compararlo con otro caso. Por ejemplo, si se comprobara que la empresa Shell en Dock Sud contamina ¿esta tendría que dejar de pagar sus impuestos u obligaciones? Acá el tema es que si contamina o no, no es la cuestión. No tiene nada que ver. Es más, podría decirse que porque contamina no paga. Es una obligación y tiene que responder a ello.

¿Podría existir la posibilidad de que el Consejo Universitario Nacional en conjunto no aceptara los fondos?

El Consejo es una entidad legal compuesta por universidades con un mecanismo muy complejo y yo veo muy difícil que esto ocurra.

Mencionó además que la no aceptación de los fondos se inscribe en el crecimiento en nuestro país de un pensamiento ambientalista que definió como ludista. ¿Se refiere a que el ambientalismo está planteando un juego o lo toma como tal?

No me refería a lúdico en términos de juego. Mi referencia es a un movimiento llamado ludista cuyo sentido es el de la oposición al progreso técnico. Lleva el nombre en referencia a un tal Ned Ludd.  

Entonces...

Entonces me refiero a que si todo comienza con un no, se pierden todas las capacidades de diálogo y negociación y sin dialogo no puede transformarse nada. Partir de la idea de que las cosas no son negociables nos pone en un lugar inflexible.

¿Y donde reside el problema de situación que lleva a estas posiciones irreconciliables? 

En el estado. La gente no confía en el estado, en el contralor. En el caso minería yo creo que comenzó en Esquel. Allí el proyecto era una barbaridad. La idea de localización era un barbaridad. Una minera a cielo abierto al lado de un pueblo no resiste muchos comentarios. Se trato de un mal momento y una mala ubicación. Pero hay casos, como Cerro Vanguardia, donde nadie dice nada. Hay que ver bien que los actores manejen un buen nivel de información si no la bola de nieve de la catástrofe que puede no suceder termina convenciendo. 

 

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