Riachuelo: Informe de la Auditoria General marcó incumplimientos de varias dependencias porteñas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Sábado, 08 de Agosto de 2009 12:23


Del dicho al hecho hay un gran trecho, dice el refrán, y parece que se aplica a la perfección en varias dependencias porteñas en lo que hace al saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo. Eso se piensa por lo menos en la Auditoria General de la ciudad de Buenos Aires, que en un informe señaló las debilidades de los Ministerios de Salud y Desarrollo Urbano, el Instituto de la Vivienda y la Agencia de Protección Ambiental, en su tarea de sanear la cuenca más contaminada del país.

El organismo de control porteño afirmó que hubo “dificultades para pasar de la etapa de planificación a una ejecución continua y permanente” de las acciones de recomposición ambiental. La situación es grave si se tiene en cuenta que en la Capital Federal rige desde agosto de 2006 la ley de Emergencia Ambiental (Número 2057), y que en el 2008 la Corte Suprema de Justicia ordenó a la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad, actúen en conjunto sobre el Riachuelo. El próximo 11 de agosto la titular de la Agencia de Protección Ambiental y ex Ceamse, Graciela Gerola, deberá explicar algunas de estas cuestiones ante la Comisión de Ecología de la Legislatura.

Justamente ese organismo, además del Instituto de la Vivienda y el Ministerio de Salud y Desarrollo Urbano –en el período 2007 y 2008-, son los señalados por la Auditoria.

Respecto de la cartera sanitaria, el informe sostiene que las “debilidades en el plan de salud” están relacionadas con la “discontinuidad de las contrataciones de los recursos humanos necesarios”, y la falta de actos administrativos (resoluciones), que impulsen acciones como la Guía de Relevamiento de Salud Ambiental, o la implementación de la Hoja de Ruta Pediátrica. Además, no hay una carga continua y homogénea en la base de datos del Ministerio.

El Ministerio de Desarrollo Urbano no sale mejor parado. Para la el organismo de control, las obras que le caben a esa cartera “presentan un alto nivel de atraso en la ejecución y en dos proyectos se detectaron posibles riesgos”.

La anterior gestión del Gobierno porteño había firmado un convenio con la empresa AySA, en el que se comprometía a aportar mil millones de pesos para las obras de infraestructura de red pluvial. Sin embargo, según la AGCBA , “para la actual gestión el convenio no está vigente (porque) no fue homologado por la Legislatura ”.

Asimismo, “en 2008 no se tuvo conocimiento de que las obras se hubieran iniciado y tampoco se efectuó el desembolso correspondiente para ese año”, de $ 40 millones. Por otro lado, está la obra de drenaje de la Cuenca G y Z4, que se encontraba en etapa de renegociación al momento del informe. En principio, esa construcción iba a ser costeada por un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pero en octubre del año pasado, la Ciudad informó que “ya no se realizarían con ese financiamiento”.

En tanto, la relocalización de vecinos de la Cuenca, del que es responsable el Instituto de la Vivienda, tampoco se cumplió.

De las 745 casas que se planeaban construir para la primera etapa de la relocalización, “sólo se habían contratado dos obras correspondientes a la construcción de 83 viviendas, lo que evidencia el bajo nivel de avance en esta acción concreta de máxima necesidad”.

Por su parte, los controles de la calidad del agua, que realiza la Agencia de Protección Ambiental, “solamente permiten identificar la contaminación a través de vertidos cloacales”, apunta la Auditoría y añade que no se tienen datos propios sobre el impacto que producen los metales pesados, que sí controla AySA.

La discontinuidad en la ejecución de las obras “puede poner en riesgo el cumplimiento efectivo de los distintos ejes de acción”, advirtió la Auditoria, y puso como ejemplo los trabajos del Plan Director de Protección Contra Inundaciones, que está vigente desde 1998, “que evidencian un notorio atraso”.

“Lo cierto –concluyó el informe-, es que existe una población afectada en un área geográfica definida, múltiples problemas con distinto nivel de incidencia uno sobre otro y una brecha muy grande entre el ser y el deber ser de la realidad, que varios actores involucrados en conjunto deberían transformar”.

 

 

 

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