| Secretaría de Ambiente comer o ser comido |
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| Escrito por Redacción |
| Sábado, 08 de Agosto de 2009 12:31 |
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Época de vacas gordas y proyectos faraónicos donde el ambiente, en todo caso, estaba en el último peldaño del sentimiento, pero en el primero en cuanto a la proyección y el lugar político. Eran momentos únicos, irrepetibles, también para los desaguisados. Hasta algún vocero de prensa, hoy devenido en defensor de cuestiones diametralmente opuestas a las de entonces, era un feliz espejo de la bonanza. Pero el ocaso siempre llega. De la mano vino la decadencia y el olvido. Un lento caer en peldaños cada vez más alejados unos de otros. Menos presupuesto, un rango descendente dentro del gabinete y un sinnúmero de nuevos titulares de ambiente deambulando como sonámbulos por las distintas administraciones. Hoy la Secretaría es una sombra de lo que fue. Tironeada, desgajada y escuálida, su poder se reduce a tratar de no ser fagocitada por la lucha interna de los ministros poderos. El dinero que entra a cuentagotas sale con una rapidez nunca vista, víctima de la rapiña política. Hasta los créditos millonarios son solo una cáscara vacía. De los 840 millones todavía no llegados del Banco Mundial, ya hay gastados a cuenta de Planificación más de 700. El resto ni siquiera podrá llegar a las puertas de la Secretaría. Por los pasillos, los pocos empleados efectivos que quedan son los únicos que pueden celebrar un sueldo a fin de mes. El resto, un ejército de contratados, apenas rezan para seguir juntando miserias. En tanto, la televisión muestra como aquella figura otrora imponente e intocable espera que le rematen su elegante propiedad acusada de enriquecimiento ilegal. La imagen no podría decir más. El remate bien podría ser el del ambiente.
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