Pese a la UICN



Fue una fiesta. Como siempre, cuando se trata de una gran movilización popular –y mundial, en este caso-, las grandes organizaciones ambientalistas miran para otro lado. “El discurso ambientalista es lo más aburrido que hay”, dice, en su lento silabear andino, el coordinador para América Latina de la “movida” 350, Pablo Astudillo. Este sábado se ganó las medallas suficientes para hablar con autoridad del tema. Miles de personas dieron su voz y presencia al llamado de Astudillo y de los otros coordinadores de la novel  organización 350. El motivo para tamaña respuesta: hacer sentir a los políticos y gobiernos que se pongan los pantalones largos en Copenhague y  ­no permitan sobrepasar el letal límite de los 350 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera. Pasado ese umbral –alertaron los científicos-, la tierra no volverá a ser como la hemos conocido hasta ahora.

Más de 4.600 eventos desarrollados en unos 174 países fueron la contracara de las liturgias cada vez más enmohecidas de las grandes ONGs ambientalistas. Muy lejos de la gente y cada vez más cerca de las corporaciones y gobiernos. Si no, que los digan los habitantes de Rio Turbio frente a la “invasión” de activistas de Greenpeace de los pasados días, o la presencia imponente –estaban en el centro del gran hall dispuesto en el predio ferial de Palermo- de la WWF en el Congreso Forestal Mundial que se realizó en Buenos Aires.

Astudillo recibió en carne propia esa indiferencia de las trasnacionales ecológicas. Fue cuando solicitó a la Unión Mundial por la Naturaleza (UICN) que se interesase por la movilización mundial del 24 de octubre. “Cuando conversamos con la UICN sobre el tema, ellos nos dijeron que estaban enfocados en otros temas. No obtuvimos ningunas respuesta. Ellos trabajan en otra cosa”, dijo con la picardía que caracteriza a los ecuatorianos. Para remarcar aún más esa distancia, enfatizó que “la gran diferencia es que acá se está movilizando la sociedad civil  vedad. Las organizaciones ambientalistas que nos apoyan son el 50 por ciento del total de los movilizados –y son chicas, desconocidas para la gran prensa-, el otro 50 por ciento son personas comunes, artistas, profesionales, asociaciones de distinto tipo, jóvenes y estudiantes”.

La cuestión es que el mundo vio una gran fiesta mundial  -con proyección en las famosas carteleras del Times Square de Nueva York incluidas- de cara a la XV Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático que se hará en diciembre próximo en Copenhague. Como siempre, la gente está por delante de los gobiernos y las burocracias diplomáticas de las Naciones Unidas y muy delante de las multinacionales del ecologismo mediático.