LA SEMANA QUE SE VA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Por Alejandro San Martín   
Domingo, 16 de Agosto de 2009 14:18
Lo que está en juego es el poder político. Y no hay que ser hipócritas en esto: la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable tuvo su última figura de peso político en la persona de María Julia Alsogaray. Esto no significa analizar su paso por la gestión. Es el símbolo. De ahí en adelante fueron todos hologramas, muy vistosos algunos, con pretensiones otros, pero solamente eso; figuras proyectadas detrás de las cuales no había nada. O sí, había. Estaba y está el verdadero poder político. Es el que hoy le quita las llaves y le cambia la cerradura de las escasas puertas por donde ingresa el dinero que alimenta a la Secretaría, al titular del área, Homero Bibiloni. En los pasillos del edificio de la calle San Martín se susurran nombre propios de cercano desembarco. El secretario tendrá nuevo o nuevos interlocutores en esas áreas clave a los que reportar. Detrás, todos adivinan la figura creciente del Ministro del Interior, Aníbal Fernández.

Por fuera, la Argentina parece la tierra prometida de la minería. San Juan, en primer caso, se reconcilió con la naturaleza. El gobernador, José Luis Gioja, habla poco menos que de una reivindicación de esa tierra que por sus características no permite sembrar soja ni criar vacas. Debajo de la tierra, entre ese paisaje rocoso, se esconde el secreto de la riqueza, y hay que sacarlo, sea como sea.

Mucho más al sur, en la provincia de Santa Cruz, la fiebre por el oro y el uranio es de tal magnitud que hasta en su nombre se permitió sancionar la libertad de expresión de un ciudadano. Como en las oscuras épocas de la dictadura. Es lo que le ocurrió al licenciado Damián Pezolano, empleado municipal, culpable de preocuparse por el impacto que produciría en un sitio arqueológico como es el de las Manos de las Cuevas, la proximidad de una minera. Lo hizo por Telefé y el rayo de la condena le cayó sin piedad. Diez días de suspensión le decretó el intendente de Perito Moreno, José Bilardo. Órdenes de arriba. La oscuridad.

La historia se repite en una y otra provincia, pueblo o ciudad, en el que los proyectos mineros quieren encender las luces de neón. Ahí está Tinogasca, en La Rioja, donde los festejos por su fundación fueron también motivo para demostrar el rechazo a la explotación minera. Y las mujeres. En este caso, Eliana Carpio, de Autoconvocados por la Vida.

La mítica mina de plata de Potosí se replica en el imaginario de los funcionarios argentinos. Riqueza infinita. Riqueza rápida. No importa que hoy ese cerro sea un gigantesco queso Gruyere –Fontina, para los franceses-, y los habitantes de la ciudad condenados hace siglos a la pobreza. Argentina se está llenando de pequeños y grandes Potosí.

Se percibe una sensación permanente de ser ratones de laboratorio. Parecería que en el país  todo está permitido experimentar. Lo denunció la abogada Graciela Gómez en la Jornadas sobre Glifosato que se realizaron el pasado 11 de agosto. “Argentina fue convertida en laboratorio a gran escala”, dijo. Cambiar glifosato por cualquier otro producto tóxico prefigura un mapa de alto riesgo. Las leyes, una vez más, son letra muerta que nadie lee y menos cumple. Si a eso se le agrega la mirada distraída de quienes tienen que hacer cumplir esas normas, el cocktail está servido.

Sin embargo, la aprobación en la Comisión de Recursos Naturales del Senado del mismo texto de la vetada ley de Glaciares puede ser parte de uno de los ingredientes que permitan desactivar ese cóctail. Pero es difícil  entender el consenso que hubo respecto del rol de la Cancillería en la defensa de los glaciares. El Poder está en otro lado.

Es complicada la Argentina. Las viejas prácticas vuelven a aparecer también en Santiago del Estero. El intento de incendiar la radio Pajsashama -la única que funciona a energía solar en el país- nace de los profundos intereses económicos y políticos y su forma de entender el poder. También son viejas prácticas el ir ante la Comisión de Ecología de la Legislatura porteña y no explicar nada concreto. La titular de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad, Graciela Gerola, apeló al diccionario del buen político argentino. Es el mismo que no les soluciona el problema a los habitantes de la Cuenca Matanza-Riachuelo.

Todo gira en torno a la relación del Poder con la sociedad sobre la que se lo ejerce. Acá se licua y pasa a otras manos, a otros dueños, sin importar demasiado el tema ambiental. En tanto, en Estados Unidos el medio ambiente escaló posiciones hacia la cúspide del Poder hasta llegar a inscribirse, específicamente el tema del cambio climático, en la agenda de la estrategia y seguridad nacional. Diferentes prioridades.

De ahora en más hay que esperar a como se reacomodan las fichas. Alguien perdió en este juego de acumulación y todos saben quien es. Lo importante es saber es si algún día la que ganará es la gente.

 
 

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