LAS BICHERAS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 19 de Agosto de 2009 11:15


Uno puede ver a cualquier persona por ahí pero lo difícil es pensar que la señora esa que tal vez ahora esté comparando precios  en el supermercado sea una bichera. A todas estas mujeres las une la misma pasión: un profundo e infinito amor hacia los animales. No les importa la especie ni la raza, sabe que llegaron a la ciudad y que fuera de sus hábitats las posibilidades de sobrevivir son pocas. Por una rara razón muchas personas traen animales a la ciudad, pero luego se encuentran que un mono que vive en la selva terminará generando un caos en un departamento de Buenos Aires. Ni que hablar si se trata de una iguana o de una víbora. La gente atesora lo increíble. Para estas mujeres la consigna es la protección y reinserción. Son de diferentes barrios: Liliana y Gaby de Tigre, María Silvina de Devoto, Zulema de Bernal, Andrea de La Reja, Andre, Pao, Marga y Euge de San Miguel, Graciela y Sonia de San Isidro y la lista continúa. Ellas y su familias son muy bicheras. Sonia estudia para Veterinaria. Graciela fabrica sillones. Marga y Euge son compañeras de trabajo en un local de ropa. Andre y Pao también trabajan juntas en una Veterinaria. Andrea tiene dos peluquerías en Belgrano, Zule un Kiosco, Silvina es maestra jardinera y paseadora de perros, Gaby trabaja en un estudio de abogados y Liliana edita una revista. Algunas viven en casas con parques espaciosos, otras en departamentos. Todas manejan Internet. Algunas hacen maravillas frente a un teclado. Charlan con la gente,  aconsejan, opinan y convencen a sus esposos y amigos que el monito pronto volverá a la selva.


¿Cómo comenzaron a  juntar bichos?

Bueno, justamente la idea es no juntar. Si juntas, sos feliz solo el primer tiempo. No podes ingresar nuevos animalitos porque no tenes capacidad.  Comenzamos hace 9 años con  Fauna Urbana (perros y gatos maltratados o abandonados) y con la consigna de no tener un Refugio, sino que cada una de nuestras casas funcione como un Hogar de Tránsito hasta que ellos consiguieran una Familia definitiva, previa desparasitación y castración. Luego se comenzó con la asistencia a conejos o pajaritos con alguna minusvalía, que eran descartados por los criaderos o Pet Shop. Después vino el cierre de un criadero de cerdos y el rescate caballos abandonados. Hasta que en 2006 nos llega por Internet un pedido de auxilio por Cokie, un monito capuchino que estaba en Merlo. Su dueña había muerto y su hija le tenía miedo. Hacía 10 años que estaba en una jaula sin puerta, en medio de un jardín. Ir a ese rescate, verlo con pulmonía, sarna y todo su cuerpo tomado por los tumores, fue muy fuerte y nos hizo entrar en un nuevo mundo, en una realidad que hasta el momento desconocíamos la de la Fauna Silvestre. Así que el grupo tuvo que ampliarse y de Familias Protectoras de Mascotas armamos un nuevo grupo Familias Protectoras de Silvestres.  

¿Cuáles son las especies más comunes que asisten?

Si hablamos de Fauna Silvestre: lagartos, coipos y sobre todo pájaros y monos.

¿Cómo llegan a ustedes estos animalitos?

La gente compra animales silvestres perdiendo de vista que no son mascotas. Obviamente con el tiempo la tenencia de este animalito se les complica y los ofrecen o regalan. Tratamos de detectar estos casos, charlamos con los dueños y les pedimos que no los regalen sino que consideren la posibilidad de su rehabilitación para devolverlos a la naturaleza, lugar del que nunca tendrían que haber salido. Les aconsejamos lugares idóneos para derivarlos. Pero en muchos casos prefieren entregárnoslos ya que no quieren ocuparse de ellos ni un día más. Entonces los tenemos en nuestras casas hasta concluir que es lo mejor para ellos.  

¿Cómo las cuidan? ¿Dónde las alojan?

Si no es posible derivarlos de inmediato a la Reserva adecuada (ya que no trabajamos con zoológicos ni parques temáticos)  por ejemplo por razones de distancia, ellos viven en nuestras casas hasta que se realiza el traslado. Se cuida especialmente su dieta, se lo desparasita y se trata de que comiencen a recuperar las conductas típicas de su especie. Todo esto siempre, bajo supervisión veterinaria.  Es muy importante no humanizarlos, no sacarles sus costumbres salvajes, todo lo contrario, deben recuperarlas. Este es el comienzo de la rehabilitación. Muchas veces a la gente le encanta ponerle pañales a un monito o enseñarle a comer con cubiertos o cosas por el estilo. Esto no hace más que alejarlo de sus raíces, de sus costumbres naturales.  Como podrán ver en algunas fotos las jaulas no nos simpatizan, por lo cual a veces nuestras casas sufren algunos deterioros…

¿Cuántas personas trabajan en alojar animales?

El número de Familias Protectoras varía con los años.  Depende mucho de la realidad que se vive en cada casa. A veces la aparición de un novio no bichero, la llegada de un hijo, los cambios de horario en el trabajo o el estudio, hace que algunas se retiren pero que también que extrañen la  actividad  y que vuelvan con más fuerza al Grupo. Y lo maravilloso es que se han agregado al grupo Familias que nos han confiado sus silvestres y ahora son ellas mismas las que ayudan a detectar y rescatar. Como grupo es muy importante tenerlas como testimonio de amor generoso, de amor que priorizó el bienestar y felicidad de su silvestre al egoísmo y sentimiento de pertenencia.   
 
¿Cómo es un día común  cuando comienzan con un rescate?
Lo más común en un día de rescate es no saber cuantas horas nos llevará. Muchas veces son lugares distantes o direcciones inciertas. Como mínimo debemos ser dos protectoras las que vayamos a la convocatoria. A veces los lugares son peligrosos pero perdemos esto de vista cuando divisamos al animalito en cuestión herido, enjaulado o maltratado.
 
¿Cuál es el tiempo promedio que alojan animales?  

Depende de cada situación en particular y de la distancia al lugar de la derivación.  
 
¿Trabajan en  red?

Sí. En esto, Internet y los Mensajes de Texto son nuestra principal herramienta. Nos mandamos un S.O.S. y enseguida nos organizamos.
 
¿Cómo los reintroducen?

Depende de cada especie. Por ejemplo para el caso de Coipos y Lagartos contamos con la colaboración de una Estancia Turística en una isla del Tigre que nos permite liberarlos en su predio. Allí liberamos un Coipo que parecía un perrito. Estaba muy humanizado. Con sus dientes destrozaba el departamento de sus dueños y les fue imposible seguir teniéndolo. No quería estar solo y rompía todas las jaulas. En este lugar no corría riesgo de ser cazado ya que era un verdadero problema su amor por la gente. Pero cuando llegó la primavera, Copito se olvidó de todos y partió con su novia.
Para el caso de loros, lechuzas y todo tipo de pájaros recurrimos a la Reserva Ribera Norte de San Isidro. Sonia es Voluntaria y Jefa de Rehabilitación desde hace varios años y nos ayuda incondicionalmente.
Y  para rescate de monos, contamos con Proyecto Carayá. Este es el único Centro en Argentina de Rescate y Rehabilitación de Primates. Y uno ente los 5 que existen en el mundo. Queda en La Cumbre, Córdoba. Hay una realidad desconocida para el común de las personas que compran un mono: cuando es bebé todo es fácil y maravilloso. Pero cuando el monito crece y es imposible de contener o dominar. Por lo cual, siempre se cae en el mismo recurso: se lo ata, enjaula o encadena. Y este animal silvestre alegre y movedizo por naturaleza, pasa 30 ó 40 años en un miserable cautiverio (su musculatura se atrofia, se deprime o pone agresivo, se auto-mutila. Y no existe la posibilidad de que se reproduzca).  Corresponde resaltar que para que un monito bebé llegue a su comercialización, primero se debió matar a su mamá a pedradas o tiros y a veces a varios integrantes de la tropa ya que viven en comunidad. Detrás de cada monito comprado, existe una gran desgracia. Además cientos de ellos mueren por hipotermia, desnutrición o tristeza al ser arrancados de su mamá. Este año tratamos de concienciar a través de mails bajo la consigna: “Ayudanos a Volver a Casa”. La idea es que la gente nos ayude a detectar monitos en cautiverio para ir y contarle a sus dueños el trabajo que se realiza en Proyecto Carayá y plantearles la posibilidad de que los devuelvan a la naturaleza. Vamos a conversar, llevamos folletos, fotos. Actualmente y a raíz de la gran cantidad de monos que logramos rescatar, fuimos nombradas Representantes del Proyecto en Buenos Aires. .

¿Tienen algún subsidio para los traslados o los rescates?

No, de ningún tipo. Está bueno aclarar que no somos una O.N.G. Somos Familias que amamos a los animales y luchamos por ellos. Nuestra meta es lograr que tengan una vida más digna y sean respetados. Este es un trabajo voluntario. Los gastos se solventan con lo que podemos separar de nuestros sueldos o lo que pueden aportar nuestros sponsors (esposos, novios o padres).

¿Por qué la gente compra animales silvestres?

Porque pierde de vista que no son mascotas. Porque los ve hermosos y no piensa en la infinidad de problemas que surgen al tener un animal silvestre en casa. Al momento de la compra no se detienen a pensar que están fomentando el tráfico ilegal, que miles de ellos mueren al ser atrapados ya que no resisten los traslados y el maltrato al que se los somete. Estos animalitos llegan deteriorados, deprimidos y asustados a vivir una vida para la que no han sido creados. Son privados del más sagrado de los derechos: la libertad. Y esto va con mayúscula, LOS ANIMALES SILVESTRES NO SON MASCOTAS. Esta es una Premisa Básica que no se debe olvidar. Por el bien de todos ellos.

 

 

 

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