| “A San Juan no lo gobierna Gioja, lo gobierna la Barrick”. |
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| Escrito por Redacción |
| Martes, 01 de Septiembre de 2009 11:06 |
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La docente María José Zalazar es querellante en dos causas donde están acusados poderosos funcionarios del gobierno nacional y provincial de la República que se tramitan en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Número 8 y en el Juzgado Penal Económico Número 3. Desde un principio se opuso a la instalación de las empresas mineras en su provincia, San Juan, y no tiene ninguna contemplación al referirse a estas empresas y a la complicidad de funcionarios locales. En una entrevista con Medio y Medio, Zalazar contó los pasos que siguió en su lucha y la enfermedad que la aqueja producto, según afirma, de la contaminación procedente de esa explotación minera. ¿Dónde vive usted? En Jáchal, un departamento vecino a donde está el proyecto minero Veladero que es el que está afectando directamente al agua del río. Unos 200 kilómetros de distancia en línea recta. ¿Cuándo comenzó su pelea? Nos enteramos que Barrick existía en la cordillera desde el 2002. Ellos están desde 1996 donde el gobernador Escobar, da la concesión de las minas donde la empresa Barrick comienza sus tareas de exploración y prospección. Es en el 2002 cuando lo sacan al gobernador Alfredo Avelín, porque se negaba a firmarles la declaración de impacto ambiental, que la obtiene la Barrick a carpeta cerrada. Los documentos del Informe de Impacto Ambiental de Veladero son seis tomos con muchísimas hojas pero que nunca pudimos sacar porque nos tenemos que hacer cargo de los costos.
Cuando yo lo consigo a través el municipio de Jáchal, empecé a leerlo y comprobé que Barrick nunca mintió sobre lo que iba a hacer, como iba a contaminar el río, como iba a contaminar la cordillera. Lo decía con todas las letras. Cuando sacan a Avelín del cargo asume el vice, Ubaldino Acosta, patrocinado por Gioja Senador -ahí entran en escena los Gioja y Acosta le responde a ellos directamente-, le firma la declaración de impacto ambiental a Veladero y se pone en marcha.
Cuando asisto, era la única mujer entre 500 hombres. Estaba muy sorprendida por a cuantos hombres de Jáchal les interesaba el medio ambiente. No sospechaba que era una empresa, y mucho menos de que era minera. Nadie conocía la palabra Barrick, ni cianuro. La palabra lixiviación nos llevó un tempo pronunciarla porque no la entendíamos, ahora si. A partir de ese año comencé prácticamente sola a poner carteles en la plaza contra la minería porque me molestó tanto, no porque vayan a contaminar porque en ese momento no tenía noción del impacto que esto creaba, sino porque me molestó que un yankee que apenas hablaba la lengua nos decía cero contaminación. No puede ser, decía, porque me acordaba de toda la vida que las mineras habían dejado pueblos fantasmas. Los hombres iban porque les habían notificado que iba a haber trabajo. A partir de ese momento me dio tanta rabia de pensar que se iban a llevar el oro, gente que no era argentina y que era nuestro. Fue que me hirieron el orgullo de argentina en ese momento y eso es lo que me obligó a pelearlo
Hay un punto en la ley de medio ambiente o en el código de minería que se les pide que se les comunique a la población, pero quedaba a criterio de la empresa si quería o no quería.
El gobernador y el intendente no hacen nada. Si vos plantas una plantita e tu jardín, Barrick te ayuda. Mi amiga que murió de cáncer decía que lo único que le faltaba a Barrick era traerle un marido a las solteras, viudas o separadas. De esa manera manipula y controla a toda la población. ¿Pero los cambios cuando los empezó a ver?
Todo el mundo que pasa esa barrera, cáncer y al cementerio. Lo que más asusta es que no te dan opciones del tratamiento. En Jáchal te detectaron el tumor y despedite. No tenés tiempo de nada y menos si no tenés obra social. Cuando aparece Rodríguez Pardo se llenan los salones de gente en las asambleas preocupados por el tema y así empiezan a operar Gioja y la Barrick al punto que no quedó nadie en las asambleas. Todos se fueron a sus casas por una u otra razón. Con mi amiga seguimos prácticamente solas porque ya no iba ni el perro. La empresa prometía y llevaba computadoras, a los clubes de fútbol, a las uniones vecinales les prometió el oro y el moro. Y todo el mundo se lo creyó y no empezaron a creer ahora porque de todas las promesas que hicieron habrán cumplido con 10. Hay 20 mil habitantes en Jáchal y no llegan a 60 los obreros en la mina.
¿Toda esta lucha lo hizo sola o alguien le acompañó? La dos solitas con mi amiga que murió de cáncer. Sin un mango, hemos logrado que toda la población de Jáchal sepa lo que era el cianuro, que era lixiviar, que era a cielo abierto. Ellos ahora saben que es malo pero también saben que no pueden estar en contra porque controlan y operan. Están de forma permanente en las casas de la gente. Cuando no les llevan el curso de peluquería, les llevan el de hacer pastelitos, el curso de ser carpintero. ¿Que hace una empresa con la gente haciendo lo que el gobierno tiene que hacer?
Porque nosotras somos las que parimos a nuestros hijos y tenemos una responsabilidad que ya no es sólo por nuestra salud, si no también por la de los que vendrán.
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Entrevista exclusiva a María José Zalazar, docente de la localidad de Jáchal, en la Provincia de San Juan, ubicada a 200 kilómetros de donde está instalada la empresa minera Veladero.