LA GENTE Y LAS MULTINACIONALES MINERAS, ¿OTRA VEZ “DAVID Y GOLIAT”? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Carlos Seara   
Martes, 08 de Septiembre de 2009 15:36

opinión geólogo Carlos Seara

Poblados tranquilos, hombres y mujeres sin apuros, acostumbrados a manejar sus tiempos, a vivir en paz y armonía con el ambiente, a reconocer el auténtico valor de los bienes naturales, de aquellos con los cuales también nutre su espíritu.
Estos pueblos de ritmos cansinos, plenos de luz y color, de gente transparente, asistieron al arribo de las megaempresas mineras y hasta saludaron calurosamente su llegada; confiaron en las promesas: más fuentes de trabajo, mejor infraestructura, solución a problemas no resueltos desde siempre, todo reverdecería igual que la esperanza de esos pueblos olvidados.

Santa María, en la provincia de Catamarca, saludó desde la concentración de sus vecinos, en la plaza principal, el paso de la maquinaria minera con destino a La Alumbrera, por sus calles más importantes desfilaban los monstruos; verdaderamente, fue una fiesta popular, la alegría se repartía a manos llenas y las caras denotaban una gran ilusión; los primeros años de la actividad, ya se encargarían de borrar la sonrisa de aquellos rostros.
El ritmo de trabajo de la minera, –voladura y procesamiento de 340.000 ton. por día- fue desnudando los inconvenientes que venían acompañándola y de los cuales nunca se había hablado: utilización de grandes cantidades de agua en el proceso -100.000.000 lts. de agua por día; empleo de sustancias químicas tóxicas en la dilución de los metales: cianuro de sodio, ácido sulfúrico, etc, vertido de las aguas residuales en los “diques de colas”, desde donde luego, contaminan los cursos superficiales y subterráneos de la región.
La vida de los poblados y de su gente ya no sería la misma, las angustias y la incertidumbre respecto de la prosecución de las actividades tradicionales y de la permanencia en el tiempo de los asentamientos urbanos, frente a la disponibilidad de condiciones ambientales apropiadas para el desarrollo humano y económico. Las dudas surgen de las mismas acciones comunitarias desarrolladas por las mineras: donación de libros a las escuelas de la zona donde se especifican las bondades de estas empresas; la intromisión de éstas en las decisiones de los municipios circundantes; el ocultamiento estadístico, en los hospitales, de enfermedades de las vías respiratorias, de afectados por leucemia o daños crónicos por ingesta de aguas contaminadas por metales pesados y productos químicos tóxicos utilizados en la recuperación de diversos minerales; el falseamiento de datos analíticos respecto de la muerte de animales y pérdidas en cosechas de frutas y productos regionales; el otorgamiento de móviles a los servicios de seguridad, bajo el pretexto de ayudar a la prevención de ilícitos.
Nadie puede explicar las razones que asisten a estas grandes  empresas dedicadas a la minería a cielo abierto, para que nieguen sistemáticamente, el acceso a periodistas y observadores independientes, si es que todo está en orden y de acuerdo con las reglas de arte, como declaman publicamente. La negativa permanente es un elemento más a favor de la desconfianza de la población que frente a esta intransigencia, manifiesta: “no todo debe ser como se enuncia, por ello la prohibición de visitas deseosas de documentar las tareas y procesos allí realizados”.
Para quienes conocemos las penurias de los pueblos afectados, su lucha recuerda a la épica de David frente a Goliat, el débil contra el poderoso; uno, sabe que le asiste el derecho, el otro, cuenta con el poder y los recursos para sobornar.
La certera pedrada de David dio por tierra con las ínfulas de Goliat; pensando en los pueblos y las mega empresas mineras se me ocurre que no todo está perdido, que alguna vez deberá triunfar la sensatez, por sobre el despropósito y la irracionalidad.
La orfandad, la mentira y el saqueo escandaloso de nuestros recursos, tendremos que desterrarlo en beneficio de la salud, del bien común y de la protección de nuestro maltrecho medioambiente.                                                                                                                                                       

Palabras clave:  mineria
 

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