El hambre del mundo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 11 de Septiembre de 2009 12:34


El crecimiento poblacional genera nuevos desafíos. Cada seis segundos un niño muere de malnutrición en algún lugar del mundo, informó Olivier De Schutter, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el tema del derecho a la alimentación.
Actualmente para la organización hay 1 000 millones de personas hambrientas en el planeta y la mayoría de ellas son mujeres y niños. La crisis alimentaria global está lejos de haber disminuido.
"La volatilidad de los precios y los eventos relacionados con el clima inevitablemente exacerbarán la situación” dijo De Schutter. Las razones del hambre mundial, indicó el experto, son marginación, pobreza, falta de tierra y de empleos decentes, además de un injusto sistema de comercio internacional que ha originado una disminución en las inversiones en proyectos agrícolas durante los últimos 30 años.

A su vez alimentar a unas 9 mil millones de personas para el 2050 será el gran reto que deberá afrontar el mundo en el presente siglo, advirtió el jefe del Servicio de América Latina y el Caribe del Centro de Inversiones de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), César Falconi.
"Los retos son grandes, son responsabilidad de todos, pero se necesitan acciones ahora", dijo el funcionario internacional y recordó que en la actualidad pasan hambre más de mil millones de personas.

Para Falconi, lo importante es “aumentar la inversión para tener un crecimiento sostenible” en tecnología e infraestructura sobre todo lo que respecta a servicios ambientales.

Por su parte, el director regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dijo que en esta situación de crisis es necesario "no volver al punto de partida", sino resolverla "a través de una economía sostenible".

Durante la primera mitad de este siglo, a medida que la población mundial aumente hasta alcanzar los 9 000 millones de personas aproximadamente y la demanda mundial de alimentos  se duplicará y al mismo tiempo, cada vez más, los cultivos podrían también usarse para producir bioenergía y para otros fines industriales.

La nueva demanda  y la tradicional de productos agrícolas acarreará una presión creciente sobre los ya escasos recursos agrícolas. La agricultura se verá obligada a competir por la tierra y el agua con los núcleos urbanos en expansión, también tendrá que ser de utilidad en otros grandes frentes: la adaptación al cambio climático y la contribución a su mitigación, la ayuda para conservar los hábitat naturales, la protección de especies en peligro de extinción y el mantenimiento de un alto nivel de biodiversidad.

Como si eso no fuera suficientemente difícil, en la mayoría de las regiones menos personas vivirán en las zonas rurales y un número incluso menor se dedicará a la agricultura. Serán precisas nuevas tecnologías para producir más en una superficie menor de tierra, con menos manos.
Falconi ha subrayado que, aunque los estudios consideran que el mundo tiene los recursos y el potencial tecnológico para afrontar ese reto, "es sumamente importante aumentar la inversión para tener un crecimiento sostenible".
En su opinión, también es necesario aumentar el "acceso" a los alimentos, ya que no basta con producir más.

 

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